Monterrey

A pesar del importante crecimiento en los ingresos del gobierno federal, se dispara la deuda pública

OPINIÓN. No obstante todos los ingresos adicionales que percibió el Gobierno Federal durante el presente sexenio, paradójicamente la deuda pública también se incrementó a niveles inconvenientemente elevados.
COMENTARIO ECONÓMICO
Marco A. Pérez Valtier
mperezv@perezgongora.com
04 octubre 2017 11:10 Última actualización 04 octubre 2017 11:10
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

En los casi cinco años que lleva la actual administración del Presidente Enrique Peña Nieto, y como producto de la reforma impositiva de 2014, el incremento en la recaudación de ingresos tributarios (Impuestos) tanto petroleros como no petroleros, ha sido impresionante, ya que se espera para el cierre del sexenio, una recaudación de impuestos superior en 125.3 por ciento a la del inicio del sexenio, ya que pasaría de mil 314.4 miles de millones de pesos, a dos mil 961.7 miles de millones de pesos, es decir, pasarían de un 8.4 por ciento del PIB en 2012, a un 13 por ciento para el 2018.

En particular, el Impuesto sobre la renta ha sido la estrella recaudatoria, aportando más de 800 mil millones de pesos a las arcas de Hacienda, mientras que el segundo lugar corre a cuenta del IEPS federal a las gasolinas, el cual pasa de menos 203 mil millones de pesos en 2012, a unos 239.5 miles de millones de pesos esperados para 2018, es decir, un incremento de 442.5 miles de millones de pesos.

Este importante incremento en recaudación impositiva, tanto petrolera como no petrolera, le permitió al Gobierno Federal más que compensar la caída en los ingresos petroleros presupuestales, la cual sería de solo 253.9 miles de millones de pesos, ya que estos ingresos petroleros se reducirían de mil 189.5 miles de millones de pesos en 2012, a 835.6 miles de millones de pesos estimados para 2018.

Aunque parezca increíble, el Gobierno Federal robusteció su posición financiera a pesar de la caída en los precios del petróleo, y de hecho incrementó su recaudación de impuestos en 4.6 puntos del PIB.

Más aún, de manera adicional al incremento en la recaudación impositiva, que como vimos, pasó de 1.3 billones de pesos en 2012 a 3 billones de pesos esperados para 2018, los ingresos no tributarios también le aportaron al Gobierno Federal unos ingresos excepcionales nunca antes vistos, principalmente explicados por el remanente de operación del Banco de México, que entre 2016 y 2017, ingresaron a las arcas gubernamentales más de medio billón de pesos.

Bueno, pues no obstante todos estos ingresos adicionales que percibió el Gobierno Federal durante el presente sexenio, paradójicamente la deuda pública también se incrementó a niveles inconvenientemente elevados, ya que pasaría de un 33.4 por ciento del PIB en 2012, a un 47 por ciento esperado en 2018, (13.6 puntos más del PIB) y esto gracias a que una parte de los ingresos extraordinarios del Banxico se aplicaron a reducir la deuda, ya que ésta había superado el 50 por ciento del PIB al cierre del 2016.

El Gobierno Federal, durante el presente sexenio, habría colocado deuda pública adicional del orden de los 3 billones de pesos, es decir, unos 500 mil millones de pesos cada año, mientras que Pemex y CFE aumentaron su deuda pública en 1.2 billones de pesos, llevando la deuda consolidada del sector público presupuestal a 9.7 billones de pesos, estimados para 2018, cuando en 2012 era de solo 5.5 billones de pesos.

Resulta inaudito, inexplicable e injustificable, que habiendo tenido la mayor recaudación tributaria en la historia económica del país, nuestras autoridades hacendarias hayan incurrido en un mayor endeudamiento, y que gracias al extraordinario remanente del Banco de México, se haya podido acotar esta tendencia alcista en la deuda, lo cual, paradójicamente, ahora se quiere ver como un “logro”, y señalar que se deja una deuda pública con “tendencia” a la baja, luego de haberla incrementado en más de 13.6 puntos del PIB durante el sexenio.

Ya es hora de detener este expansivo incremento en el gasto público federal.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzaspúblicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.