Monterrey

A pesar de ustedes,
mañana será otro día

OPINIÓN. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ya sentó jurisprudencia en el tema y ha dictaminado que los matrimonios igualitarios son legales.
ENTRADA LIBRE

SERGIO LÓPEZ RAMOS
slramos2020@gmail.com
13 septiembre 2016 9:8 Última actualización 13 septiembre 2016 9:11
Sergio López Ramos

Sergio López Ramos

Pareciera que un amplio sector de nuestra sociedad no se ha dado cuenta que vivir en una democracia va mucho más allá de votar por sus representantes, un simple elemento del amplio espectro que cubre una
verdadera democracia. Bajo este régimen político, todos los ciudadanos
sin importar género, condición económica y social, preferencia sexual o
religión son iguales ante la ley.

El envío de una iniciativa de ley que permitiría el matrimonio igualitario,
el derecho de adopción y reconocer legamente las identidades de las personas transexuales, un amplio sector de la población manifestó su
odio y su homofobia internalizada contra el “otro”, una actitud peligrosa
que solamente genera división en una sociedad que cada vez se encuentra mas dividida y en la que cada vez nos es más difícil empatizar y tener solidaridad con aquellos ciudadanos que son diferentes a nosotros.

Afortunadamente, como escribiera el poeta brasileño Chico Buarque “a
pesar de ti, mañana será otro día”, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya sentó jurisprudencia en el tema y ha dictaminado que los matrimonios igualitarios son legales. Lo que todavía no es ilegal es lucrar con la ignorancia de la gente y propagar una campaña de odio e intolerancia en contra del “otro” que tiene la valentía de ser diferente
y defender su propia identidad en un país machista como México.

El frente en defensa de la familia es el símbolo del monopolio moral que
ostenta la Iglesia Católica en nuestro país, una institución que no comprende que México ya cambió y que los derechos de la comunidad LGBTIQ son derechos humanos. Como bien lo ha subrayado el académico Bernardo Barranco, la organización de la campaña del frente y la campaña orquestada por la Iglesia Católica están violando diferentes artículos de la Constitución, como el primero que señala que todos los mexicanos son iguales ante la ley y el tercero que define
a la educación como laica, sin injerencia de cualquier credo.

La propuesta de ley presentada por Peña Nieto era modificar el texto de la Constitución para que siguiera los preceptos que ha dictado la Suprema Corte de Justicia de la Nación, aunque desafortunadamente el PRI no incluyó el tema en su agenda legislativa por el costo político que pagaría en caso de aprobarla. Lástima que para los diputados del partido político del Presidente de la República sea más importante quedar bien con las iglesias y sus fieles que asegurar los derechos y la seguridad de la comunidad LGBTIQ.

Por supuesto, en Nuevo León, ni el Gobernador ni el Congreso del Estado han querido abrir el debate en el seno del Poder Legislativo para consagrar el tema de los matrimonios igualitarios en la constitución local.

El gran reto para las organizaciones y activistas es lograr que los legisladores locales discutan el tema, presentar una propuesta de ley que permita la unión de personas del mismo sexo y cabildear su aprobación. Nuevo León y México no pueden ser una democracia si no le garantizan a sus ciudadanos el pleno goce e sus derechos.

¿Se atreverá Jaime Rodríguez a cabildear y presentar una iniciativa
a favor de los matrimonios igualitarios?, ¿o prefiere “no hacer olas”
y “sumar” adeptos a su pre campaña para las elecciones del 2018?

* El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey; consultor político de la firma internacional Global Nexus y cursa sus estudios

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.