Monterrey

A 100 días de mandato de Trump

OPINIÓN. Este miedo que se tenía al entrar Trump, provocó una alta volatilidad del tipo de cambio, similar a la alcanzada durante la crisis financiera del 2008.
ENTORNO MARCO-ECONÓMICO
Gabriela Siller
gsiller@bancobase.com​
27 abril 2017 9:22 Última actualización 27 abril 2017 9:22
Gabriela Siller, economista.

Gabriela Siller, economista.

A 100 días de iniciado el mandato de Trump, la expectativa del impacto económico sobre México ha cambiado significativamente. Cuando Trump ganó las elecciones de Estados Unidos se tenía preocupación, particularmente sobre el comercio, debido a que en múltiples ocasiones se refirió al TLCAN como un desastre para Estados Unidos. Tales palabras hacían pensar que podría tomar la decisión de salirse de este tratado. Sin embargo, casi 100 días han pasado y ni siquiera se ha enviado la solicitud de renegociación del TLCAN a Canadá y México.

Durante los primeros dos meses de su mandato se tenía un miedo terrible a lo que pudiera hacer en contra de México, razón por la cual el indicador de confianza del consumidor se desplomó a un mínimo histórico de 28.7 puntos, al mismo tiempo que la confianza empresarial también cayó significativamente. A pesar de la caída en la confianza del consumidor, el consumo se incrementó en enero y febrero, probablemente como consecuencia de un tipo de cambio alto que favoreció las compras mexicanas. Lo mismo sucedió con las exportaciones. Por el contrario, la caída en la confianza empresarial sumada a los incrementos en tasas por parte del Banco de México, propiciaron la contracción de la inversión.

Este miedo que se tenía al entrar Trump, provocó una alta volatilidad del tipo de cambio, similar a la alcanzada durante la crisis financiera del 2008. Y es que la gente en México sentíamos que la entrada de Trump podría ser un huracán “categoría 5” para nuestra economía.

Afortunadamente para México, las promesas de Trump parecen más bien haber sido estrategias de campaña o una falta de conocimiento político de su país.

Trump ha perdido reputación a nivel internacional y sus tuits ya no causan máximos históricos en el tipo de cambio. Sin embargo, siguen generando presión sobre los mercados financieros y subidas en el tipo de cambio (como la de ayer donde el peso perdió más de 30 centavos frente al dólar). A pesar de esto, desde el máximo tipo de cambio alcanzado días antes de que Trump entrara a la presidencia, hasta el mínimo de 18.4563 pesos por dólar, el peso ha ganado 16.2 por ciento o 3.58 pesos.

Por su parte, las expectativas de crecimiento económico para México han mejorado significativamente, pasando desde una fuerte recesión prevista hasta un crecimiento cercano al 2 por ciento. Al interior de las partidas del PIB seguramente el consumo y las exportaciones ya empezaron a repuntar (aún no se tienen los datos disponibles) y es probable que el crecimiento del primer trimestre sea en términos anuales cercano al 2.7 por ciento. Así, el efecto Trump que afectó al tipo de cambio parece haber favorecido a México.

No obstante, no todo es color de rosa, ya que la incertidumbre relacionada con la renegociación del TLCAN puede provocar que siga cayendo la inversión en México durante todo el año. Asimismo, las depreciaciones que el peso sufrió aún tienen un efecto de traspaso sobre la inflación, la cual se ubica por arriba del objetivo del Banco de México.

Con lo anterior, Banxico ha tenido que subir más aceleradamente su tasa de referencia ubicándola apenas 175 puntos base debajo del nivel que se tenía en el 2008 cuando el precio del petróleo alcanzó un máximo histórico.

Para Estados Unidos la historia no es mejor, ya que Trump trató de realizar una reforma de salud y su Congreso se lo impidió. También ha pasado de decir que haría un gasto millonario en infraestructura a decir que incrementará el gasto en defensa, retomando el paradigma de crecimiento por economía de guerra.

Dicho enfoque ha sido severamente criticado, ya que la evidencia empírica muestra que el mayor gasto en defensa genera incertidumbre, baja la productividad y en el largo plazo inclusive disminuye el crecimiento económico. Finalmente está también el hecho de que el sábado se vence una resolución de continuidad que da financiamiento temporal a las agencias federales del gobierno. De no aprobarse una ley que permita la continuidad del gasto más allá de esta fecha, se tendría como consecuencia un cese parcial de las operaciones del gobierno. Así, en los primeros 100 días de mandato Donald Trump no ha hecho más que lanzar tuits y alborotar a los mercados financieros, cosa que parece disfrutar.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.