Monterrey

2018: de electores a ciudadanía

OPINIÓN.Hay que decirlo, la fuerza emprendedora norestense y la creatividad mexicana está decantada a la irregularidad, la desconfianza y la transa.
LA PROPIA POLITICA
Sara Lozano
loalsara@yahoo.com
03 enero 2018 10:36 Última actualización 03 enero 2018 10:37
Sara Lozano

Sara Lozano

Si tiene un grado académico, una casa y un auto propio, sepa usted que forma parte de la élite económica y educada del país. Ojalá entre sus propósitos esté el de involucrarse más en los asuntos públicos porque tenemos un serio problema social, político y económico, y la única puerta de salida es la participación ciudadana.

Los reencuentros cálidos y las charlas familiares de la época llevaron inevitablemente a las series de TV. No se pierda Mexican Gangster de José Manuel Cravioto; de Narcos y El Chapo seguramente tiene algo de información.

Tampoco deje de advertir la corrupción del gobierno. La policía, los mandos altos y bajos que nos cuidan, en el caso de estas series, son fácilmente sobornados o extorsionados. Y no sorprende, hasta la élite económica y educada está resignada a esta realidad no admitida en el discurso público. Se comenta, se critica y quizá hasta se participa en esa dinámica de corrupción “para sobrevivir en el sistema”.

El problema corrupción aunque permanente, es más grave en el 2018. Se trata de al menos tres generaciones que han venido dejando pasar la ilegalidad, a la vez que van perdiendo su dignidad. Seguramente la masacre de estudiantes, a 50 años, mantiene quebrado el espíritu de quienes pueden llegar a una licenciatura; y el asesinato de Don Eugenio Garza Sada hace lo propio en la dinámica empresarial.

Pero sin ser élite, existe una fuerza social que está cansada de enterrar a seres queridos por hambre o falta de un centro de salud, que quiere salir adelante pero el sistema no le responde. Hay indignación, fastidio e ignorancia –no estupidez-. Rafael Ramírez Heredia en su libro La Mara habla de estos jóvenes de 13 años que prefieren “vivir bien” los siguientes cuatro años, a sufrir décadas en la desesperanza.

Aunque no se diga, esta fuerza social ha dejado de creer en el sistema, después de ver estas series, es fácil descubrir el lugar en donde sí han encontrado futuro y esperanza.

Hay que decirlo, la fuerza emprendedora norestense y la creatividad mexicana está decantada a la irregularidad, la desconfianza y la transa.

Esto no va cambiar pronto ni lo va a cambiar una persona, aunque lo prometa en su campaña. Además de gobernantes, se necesita la participación de quien tiene nociones de lo que es un Estado de Derecho, de quien prefiere la democracia a una dictadura o a la monarquía. Se necesita a esa élite unida, con la madurez social suficiente para atender su junta de vecinos, para dar seguimiento a las decisiones de su cabildo y con los arrojos para llamar a cuentas a cada uno de sus representantes.

Se necesita a esa élite educada e informada también en lo que es público.

Por eso deseo que este 2018 sea el año en el que la élite transite de ser electora a ser ciudadana.

La autora es Consejera Electoral en el estado de Nuevo León y promotora del cambio cultura a través de la Educación Cívica y la Participación Ciudadana.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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