Mis Finanzas

9 pasos a considerar antes y después de vivir solo

Si aún no decides salirte de tu casa o ya estás viviendo solo debes considerar ciertos aspectos, como que tu renta no debe sobrepasar el 30 o 40 por ciento de tus ingresos mensuales o incluso pensar en solicitar un crédito para poder comprar una casa. 
Brenda Acosta
19 abril 2017 16:53 Última actualización 25 abril 2017 5:0
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Si te gustaría vivir más cerca de tu trabajo, dejar de pasar largas jornadas en el tránsito y en el transporte o si deseas lograr una independencia el rentar puede ser una opción, aunque si aún lo están pensando es importante que antes consideres estas opciones.

1.- ¿Realmente es necesario?

Puedes realizarte esta pregunta, es decir si realmente necesitas vivir solo o si puedes invertir ese dinero en otras cosas, como por ejemplo tu educación, ya que si trabajas y vives cerca de tu trabajo pero quieres aún así vivir solo realmente puedes cuestionarte tomar esta decisión. Por otro lado lo que debes hacer para ayudarte a responder esta pregunta es si tu presupuesto puede soportar los gastos.

“Una persona debe pasar al menos tres meses haciendo un presupuesto, viendo sus gastos o dónde están sus gastos hormiga, cuáles son sus ingresos normales y extraordinarios, sólo así sabrá si le conviene independizarse o no”, comentó Iván Vázquez presidente de Protege A.C.

Por supuesto esto dependerá de las percepciones de la persona, aunque al menos en la Ciudad de México los jóvenes activos económicamente gastan hasta el 70 por ciento de su salario en renta.

“Ese es el problema, que esta cantidad es parecida al tema de las deudas, no se debería rentar un lugar que nos cause más carga financiera como lo es más de un 30 por ciento de nuestros ingresos”,añadió Iván Vázquez.

2.- Independencia financiera

Antes de lograr la independencia de tu casa es necesario que logres tu independencia financiera, teniendo un trabajo estable y sabiendo cómo generar ingresos pasivos o una segunda fuente de ingresos, ya que si pierdes tu trabajo podrás auxiliarte de el otro.

3.- Ya estás decidido

Si ya tu decisión está hecha, lo que debes saber es si compartirás casa o si vivirás solo, ya que si tu opción es la primera lo que deberás hacer es platicar con tu roomie y deberás dividir los gastos no sin antes saber cuál es el ingreso total de ambos y si podrán pagar la renta y los gastos que surjan.

Por lo que la recomendación, tanto si vives solo o con alguien, es hacer un presupuesto y también tener un ahorro extra de aproximadamente tres meses para cualquier emergencia que pueda salir.

4.- Investiga

Antes de decidir en qué zona vivirás deberás investigar cuál es la que más te conviene, tanto por precio como por cercanía y por tipo de servicios, es decir que no sea una colonia en la que la escasez del agua esté a la orden del día.

“Se debe investigar dónde se puede ir a vivir y que esto no conlleve tener más gastos de transporte ni de tiempo, además de investigar que ese inmueble que se rente no tenga adeudos, ya que los deberás pagar tú”, argumentó Iván Vázquez.

5.- Negocia

La mayoría de compras pueden ser negociadas y más en cuestión de renta, es probable que puedas hablar con quien vaya a rentarte y veas si hay posibilidad de que pueda hacerte un descuento en cuanto a la renta.

6.- No te sacrifiques

Cuando ya estés viviendo en tu nuevo hogar debes darte cuenta de que no sacrifiques tu estilo de vida, esto lo sabrás viendo qué tan apretado está tu presupuesto. Recuerda que éste debes hacerlo restando tus egresos de tus ingresos.

“Mientras tu presupuesto no se vea negativo y genere para tus gastos fijos y para tu propio esparcimiento puede significar que estás en números verdes, pero si tu flujo ya está comprometido y la mayor parte se va a pagar deudas o ya no alcanza estás en peligro”, comentó Ángel Méndez, especialista en finanzas de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle.

Por otro lado debes tomar en cuenta que tu renta no deberá sobrepasar el 30 o 40 por ciento de tus ingresos, ya que a´si tendrás entre un 70 y 60 por ciento de holgura para poder pagar otros gastos.

7.- Bájale al consumo

En el caso de que percibas que estás en números rojos es importante que consideres el cancelar servicios que no son básicos, como la televisión por cable o servicios streaming, como Spotify o Netflix, y que también reduzcas el uso de gas, luz y agua, por ejemplo puedes cargar tus aparatos electrónicos durante una hora y no dejarlos cargado toda una noche. También puedes eliminar salidas y el gasto que haces en ellas, como a cines o restaurantes.

8.- Ve el otro lado de la moneda

Si todo pinta de maravilla mientras rentas, también debes hacer un balance de lo que quieres para ti a futuro y comenzar a considerar la viabilidad de poder comprar una casa.

“La persona debe hacer un despliegue costo beneficio, así como ver todo lo relacionado a los créditos hipotecarios, después de haber hecho esta comparativa de ver cuánto se pagará anualmente por la renta y por el crédito se debe tomar el que más convenga”, mencionó Iván Vázquez.

Por lo regular las rentas son más baratas que pagar un crédito hipotecario aunado a que éstos son muy largos, ya que suelen durar de entre 10 a 15 años lo que te hace estar amarrado a un crédito y a un empleo fijo, lo que significa sobrevivir a la volatilidad de la economía actual.

Aunque el beneficio de la renta podría ser que si lograste tener ingresos extra eso lo puedes tomar como inversión. Por ejemplo si una renta cuesta la mitad de lo que pagas por el crédito esa mitad puede verse como una inversión y puede significar más a fin de año.

Para Ángel Méndez el problema sucede cuando llevas varios años rentando y no has logrado hacerte de un patrimonio, ya que la renta a largo plazo se ve como una fuga de efectivo, mientras que un crédito hipotecario funge como una inversión que traerá beneficios a futuro.

“Puedes conseguir un crédito hipotecario y checar el costo anual total y pagar a renta fija, debido al aumento en las tasas de interés”, añadió Méndez.

9.- No te compares


Si eres uno de aquellos en los que se pregunta cómo fue posible que sus padres a su edad tuvieran ya familia, casa y auto es importante que aprendas a no compararte.

Esto es cierto pero es casualidad, efectivamente esta generación está más atrasada en ese sentido, pero es la generación más preparada, sin embargo la generación de nuestros padres tenía cinco veces más poder adquisitivo que la que tenemos actualmente”, explicó Iván Vázquez.