Mis Finanzas

Para jóvenes es
más fácil empeñar
que pedir crédito

Liquidar pagos vencidos de la renta o colegiaturas, son
algunas de las razones por las cuales los jóvenes en el país prefieren acudir a las casas de empeño, puesto que en estos establecimientos no se solicitan ingresos y se piden pocos requisitos para otorgar el préstamo.
Jeanette Leyva
17 junio 2014 23:17 Última actualización 18 junio 2014 5:0
Monte de Piedad

Jóvenes prefieren acudir a casas de empeño en casos de emergencia. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO.- Los jóvenes en México recurren al empeño por la facilidad con la que obtienen el dinero, al realizar pocos trámites y presentar escasos requisitos, además de que no se solicitan ingresos.

En México, de acuerdo con la Encuesta de ‘Cultura Financiera de los Jóvenes’ realizada por Banamex y la UNAM, este segmento de la población acude al empeño principalmente, como medio para liquidar pagos vencidos, como renta, colegiaturas o deudas de tarjetas.

Cuando se salen de su presupuesto, sólo 1 por ciento de los encuestados mencionó solicitar un préstamo al banco. Otro 1 por ciento opta por el uso de una tarjeta departamental y un 2 por ciento dijo que solicita un préstamo a su trabajo. El 3 por ciento utiliza su tarjeta de crédito y una cifra similar dijo que prefiere empeñar algo. Un 23 por ciento mencionó que hace uso de sus ahorros.



USO DE RECURSOS

Si el nivel socioeconómico es bajo, el empeño se usa para enfrentar emergencias, como la muerte o enfermedad de alguien cercano, a diferencia de los niveles socioeconómicos más altos, donde se utiliza como una manera de vender cosas que les sobran y no planean recuperar.

El acudir al empeño es debido a que en los niveles socioeconómicos medios y altos algunos jóvenes tienen tarjetas de débito y de crédito sólo como extensión de la de sus padres y en cambio en los niveles socioeconómicos bajos tienen tarjetas de débito como resultado de pagos de nómina o becas escolares.

De acuerdo con Fitch Ratings, las casas de empeño tienen un riesgo reputacional elevado, ya que atienden a estratos socioeconómicos bajos y cobra tasas de interés relativamente altas. Este riesgo se acentúa por la proliferación de casas de empeño poco institucionales, que derivan en malas prácticas dado sus bajos controles operativos.