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Nos divorciamos ¿quién se queda con el perro?

Las propiedades y bienes de un matrimonio pueden ser repartidas, pero qué ocurre con el perro o el gato en un país como México, donde uno de cada dos hogares cuenta con una mascota y donde por cada 100 matrimonios hay casi 20 divorcios
Karla Rodríguez
26 agosto 2016 15:42 Última actualización 29 agosto 2016 13:43
La pelea económica suele ocurrir cuando dos personas se divorcian, pero si además la pareja tiene una mascota en común, entonces si hablamos de una lucha entre perros y gatos. (Shutterstock)

La pelea económica suele ocurrir cuando dos personas se divorcian, pero si además la pareja tiene una mascota en común, entonces si hablamos de una lucha entre perros y gatos. (Shutterstock)

Dividir el dinero ya es complicado, pero cuando se trata de dividir el cariño las cosas pueden tomar una mayor gravedad, y más cuando tras un divorcio las partes no son capaces de acordar con quién se quedará el perro o el gato.

El Código Civil Federal no incluye a las mascotas dentro del capítulo VI que se refiere a la Separación de Bienes, por lo que de acuerdo con abogados consultados se les da el mismo trato que a un bien o propiedad.

“Las mascotas no se incluyen en ningún código, por lo que deben considerarse como parte del patrimonio, legalmente son considerados como semovientes, que es un término jurídico que se refiere a aquella parte del patrimonio que es capaz de moverse por sí sólo”, explicó el titular del despacho Soluciones Jurídicas, Víctor Carrillo.

En tanto que Moisés Sierro, abogado del despacho Ruíz Dávila & Asociados explicó que para dirimir con quién se queda la mascota es necesario determinar si se trata de un régimen conyugal de bienes mancomunados o uno de separaciones de bienes.

“Eso hace la diferencia. Porque se tendría que considerar si se compró la mascota antes del matrimonio, y se casaron por bienes separados, entonces el animalito se quedaría con quien lo compró, pero si lo compraron estando casados y además se casaron por bienes mancomunados, ahí sí tendrá que haber negociación”, explicó.

El asunto no es menor, si se toma en cuenta que en México por cada 100 matrimonios hay cerca de 20 divorcios, según el INEGI.

Además se estima que en la mitad de los hogares que hay en el país existe al menos una mascota, que en ocho de cada 10 veces suele ser un perro y en el restante de los casos un gato.

“Es un asunto cada vez más frecuente, sobre todo en parejas que no tienen hijos”, aseveró Sierro.

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Cada vez es más común que las parejas opten por las mascotas en lugar de tener hijos. (Shuttestock)

Como perros y gatos
Si te encuentras es una pelea de ‘perros y gatos’ por el destino de la mascota es mejor que sepas esto:

¿Bajo qué régimen te casaste?
Si fue por Sociedad Conyugal, tradicionalmente conocido como bienes mancomunados, y la mascota fue adquirida durante el matrimonio, se tendrá que negociar entre las partes con quién se quedará.
Sin embargo, si fue por separación de bienes, la mascota se quedaría con el cónyuge que la haya adquirido.

Papelito habla
Igual que sucede con los bienes patrimoniales es necesario contar con la nota, factura o certificado de propiedad de la mascota para mostrar quién tiene prioridad sobre ella. En caso de no contar con un documento se puede recurrir a los testigos para acreditar la propiedad.

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Todo debe estar por escrito para evitar que los acuerdos se rompan. (Shutterstock)

Mitad y mitad
Si los cónyuges adquirieron a la mascota bajo el régimen de bienes mancomunados y lo pagaron en mitades iguales, ambos deberán llegar a un acuerdo para determinar el tiempo que podría pasar con cada uno de ellos.

Trato de perrijo
Aunque muchas parejas tratan a sus mascotas como hijos, ante la Ley ni los perros ni los gatos pueden ser tratados como seres humanos, por lo que no existe para ellos el concepto de Patria Potestad. “Un juez no podrá dirimir el tiempo que podrá pasar el perro con uno de los cónyuges, porque además evidentemente hablamos de un bien indivisible, por eso es que la pareja es la que deberá determinar si quieren compartir la propiedad una vez disuelta la unión”, explicó el abogado Moisés Sierro.

¿Se puede pedir pensión?
Un perro consume entre 155 y hasta 200 kilos de croquetas al año, lo que significa que sólo de alimentación una persona puede gastar alrededor de 5 mil pesos al año en croquetas, o cerca de 350 pesos mensuales. Si se juntan con medicamentos, baños y cortes de pelo, además de llevarlo al etólogo, o psicólogo canino, -para afrontar la separación de 'sus padres'- el costo puede superar los mil 500 pesos mensuales. Y no, no se puede exigir al cónyuge que se haga cargo de una parte de los gastos, por lo que sólo se puede apelar al cariño.