Mis Finanzas

Amor, finanzas y otros demonios

No dejes que el enamoramiento nuble el destino de tu futuro financiero. Planea y ahorra para que cuando el amor se acabe, tu estabilidad económica no.
Darinka Rodríguez
14 febrero 2014 10:28 Última actualización 14 febrero 2014 11:52
Pareja

Pareja. (Bloomberg)

Se dice que el amor es desinteresado hasta que llega el primer recibo que pagar, ya que la figura amorosa parece ser poco compatible con el dinero y las finanzas.
 
De acuerdo con Ana Cortés, experta en finanzas personales y asesora en negocios, 95 por ciento de las parejas y matrimonios no cuenta con un plan financiero. “Cuando estamos enamorados lo que menos queremos hacer es hablar de dinero porque en nuestras casas se nos enseñan que es sinónimo de interés y materialismo y lo que menos queremos es que nuestro amado piense eso” dijo en entrevista con EL FINANCIERO.

EN EL IDILIO, LA PREVENCIÓN PRENUPCIAL

Los acuerdos pre-nupciales no son exclusivos para actores o empresarios con grandes sumas de dinero. De acuerdo con Cortés, basta que una persona tenga planeado hacerse de dinero, propiedades y recursos para establecer un acuerdo.

Los costos de un acuerdo pre-nupcial tienen un costo no mayor de 10 mil pesos en el Distrito Federal y puede variar dependiendo del notario público que lo realice y se debe establecer antes de firmar un acta de matrimonio. “Muchas personas no lo hacen por lo que podría pensar la otra persona anticipando que va a fracasar, aunque en realidad cualquier persona podría hacerlo, sobre todo aquéllos quienes creen que van a crear dinero en su vida, pues es como decir que vas a comprar una casa sin que te importe si te dan o no las escrituras” señaló Cortés.

No obstante, en el registro civil se pueden establecer capitulaciones matrimoniales que indican cómo la pareja dividirá sus bienes. “Sin embargo, en el registro civil se hacen con un machote de acuerdo a lo que dice la ley, esto es por separación de bienes o por sociedad conyugal” señaló en entrevista Ana María Kudisch Castelló, miembro del consejo directivo de la Barra Mexicana de Abogados.

Sin embargo, menos del 5 por ciento hace un contrato de esa naturaleza y sólo quien tiene grandes patrimonios o se casa por segunda ocasión piensa en realizar este tipo de contratos que se hacen válidos durante o cuando se termina el matrimonio.

FELIZMENTE CASADO O INFIEL FINANCIERO 


En el Distrito Federal casarse por el civil es relativamente barato, pues un acta de matrimonio de un juzgado cuesta 980 pesos, mientras que hacerlo a domicilio 1,968.50 pesos.

Sin embargo, a la hora de plasmar la firma en el contrato, la mayoría de las parejas ya lo piensan más que sus padres o antepasados, quienes solían casarse bajo el régimen de sociedad conyugal. De acuerdo con Kudisch, en la última década el 90 por ciento de los matrimonios se contraen por separación de bienes. “Los esposos y las mujeres trabajan por igual y no quieren pedir firmas para préstamos, compra y venta de bienes y resulta más práctico financieramente hablando casarse por separación de bienes” señaló la jurista.

Pero establecer un régimen de separación de bienes puede no ser suficiente para no perder los recursos durante un proceso de divorcio según lo marca la última reforma al la Ley del Código Civil en el artículo 267 fracción VI, cuando alguno de los cónyuges se ha dedicado preponderantemente al hogar y al cuidado de los hijos puede tener derecho hasta a un 50 por ciento de los bienes adquiridos durante el matrimonio. Si usted ya está casado mediante algún régimen y quiere cambiarlo, en el Registro Civil del D.F este procedimiento tiene un costo de mil 968 pesos.

No hay que olvidar que una pareja se conforma de dos personas y nada como que cada uno cuente con su propio espacio... y su propia cuenta bancaria. En ese sentido, Ana Cortés recomienda que cada pareja cuente con su propia cuenta y una donde se conjunte el trabajo en equipo y las necesidades del hogar: ahorro para una casa, vacaciones y otros menesteres domésticos.

Sin embargo, estar felizmente casado no implica ser feliz con las finanzas en pareja, pues mentir sistemáticamente sobre el uso del dinero a nuestra pareja es el primer síntoma de un fenómeno que se conoce como Infidelidad Financiera. Desde ocultar el monto real de nuestros ingresos hasta hacer compras compulsivas a espaldas del matrimonio son algunas de las características de los infieles financieros de acuerdo con la reparadora de crédito Resuelve tu Deuda.

¿Divorcio de la pareja o de los ahorros?

Divorciarse es relativamente barato, pues el proceso administrativo en la capital de México tiene un costo de 195 pesos más los gastos de abogados rondando alrededor de los 4 mil pesos en total. Pero además de despedirse de la pareja, uno de los miembros también puede despedirse de sus ahorros si no se toman las previsiones necesarias. “Es cuando se pagan los platos rotos de lo que no hicimos bien durante el enamoramiento” señala Cortés.

De acuerdo con la analista, tras un divorcio la calidad de vida de una mujer desciende 70 por ciento, mientras que la de un hombre disminuye 10 por ciento. No obstante, indica que el 40 por ciento de la violencia financiera inicia en el embarazo.

La ley establece que quien fue proveedor de la familia, por lo general el hombre, están obligado a pagar una pensión alimenticia a como vivió la pareja los últimos dos años de vida en común. Sin embargo, un hombre puede volverse financieramente vulnerable cuando pierde el 50 por ciento de sus ahorros y bienes. “Muchas mujeres piden que los hombres puedan dar la mitad de participaciones accionarias en empresas y la mitad de las cuentas bancarias, cosa que establece la ley” señaló la abogada de lo familiar.

El dinero puede ser una causal directa de divorcio cuando el proveedor de dinero en la familia condiciona la entrega de dinero al hogar o la restricción de dinero a la pareja y se le conoce como violencia económica. Este fenómeno ha crecido, al menos en lo que concierne a la zona de la Ciudad de México, existiendo alrededor de 50 juicios de divorcio por esta causa en los juzgados capitalinos, según informó Kudisch y empieza en el 40 por ciento de los casos cuando la mujer se embaraza de acuerdo con Ana Cortés.

Si bien, casarse sigue siendo más frecuente, dejar de querer a quien un día se quiso al punto de divorciarse es un fenómeno que sigue en aumento. Cifras del instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que al 2011 se registraron 91 mil 285 divorcios, en 2010 fueron 86 mil 042 y en 2009 la cifra se ubicó en 84 mil 302.