Mercados

Tasas bajas e inflación detonarían mercado interno

El ahorro en México enfrenta en estos momentos el peor de los escenarios  en materia de rendimientos, aunque para la economía podría ser el momento decisivo para ganar impulso por medio de un factor altamente positivo: el mercado interno.
Esteban Rojas
10 agosto 2014 21:40 Última actualización 11 agosto 2014 5:0
Billetes mexicanos en una cartera. (Arturo Monroy)

Las bajas tasas que se pagan en México son una realidad, pero no son una condición insalvable. (Archivo)

El ahorro en México enfrenta en estos momentos el peor de los escenarios  en materia de rendimientos, aunque para la economía podría ser el momento decisivo para ganar impulso por medio de un factor altamente positivo: el mercado interno.

La combinación de tasas a la baja e inflación al alza, son el detonante perfecto para que los recursos se destinen a otras actividades: consumo o inversiones con un perfil de mayor rendimiento.

El crecimiento de los precios al consumidor durante julio del presente año, dado a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), fue de 0.28 por ciento, que anualizado asciende a 3.30 por ciento. Esta cifra es superior al 2.83 por ciento de rendimiento promedio de los Cetes a 28 días en el mismo periodo.

De prolongarse demasiado tiempo la existencia de tasas de interés por debajo de la inflación, se puede dificultar alcanzar una tasa mayor de ahorro.

En este caso podría encontrarse la población de más bajos ingresos que no tiene la posibilidad de diversificar las alternativas para depositar sus recursos.

En el aspecto positivo, tasas de interes reales bajas o negativas, pueden alentar la recuperación del mercado interno, siempre y cuando, esto se traduzca en un costo del dinero atractivo para alentar el consumo y la inversión; el tema de las tasas de interés activas bancarias es importante, la velocidad con la que han bajado todavía es insuficiente para detonar el boom crediticio que la economía espera y que ya hace mucho tiempo vivió sus mejores momentos.

Estamos frente a un momento determinante, como nunca en la historia se observan tasas de interés muy bajas en la economía, puede ser muy el momento esperado por mucho tiempo.

TASAS BAJAS NO SON IGUALES A RENDIMIENTOS NEGATIVOS

Las bajas tasas que se pagan en México son una realidad, pero no son una condición insalvable.

Lo que sucede es que en el país el fenómeno de la inversión tiene dos características destacadas: es bajo y muy concentrado en instrumentos que son los que menos rendimiento pagan. La tasa real negativa en instrumentos bancarios tiene casi seis años de vigencia en los de corto plazo y cuatro más en los de largo plazo.

El promedio de los pagarés de corto plazo se ubica en menos 2.3 por ciento, aunque su nivel máximo fue alcanzado en febrero de este año con menos 2.85 por ciento.

Pero otras opciones de inversión como por ejemplo los fondos de ahorro para el retiro pagan un beneficio real promedio anualizado de 5.55 por ciento; es decir, existe un mito en la idea de que las tasas bajas de interés tienen que pagar necesariamente un beneficio negativo, la evidencia muestra que no es así.

La cultura financiera juega un papel preponderante.

De hecho, en promedio los fondos de inversión pagan tasas reales de 6.2 por ciento anualizado en el presente año; se piensa que este mercado es exclusivo para grandes inversionistas, nada más alejado de la realidad.

FALTA QUE EL CRÉDITO HAGA SU PARTE

La reforma financiera todavía tiene mucho que dar, hay avances pero falta más. Recientemente se rompió el piso de 8 por ciento en un crédito hipotecario, prueba de que existe margen para recortes de tasas en los diferentes productos financieros.

De manera especial, los productos de consumo tienen un amplio camino por recorrer.

En este momento el costo promedio de una tarjeta de crédito ronda niveles de 30 por ciento, 9 veces superior a la inflación anualizada de julio y 10.6 veces más que la tasa promedio de los cetes en el mismo mes.

Los préstamos para el consumo en general están en los mismos niveles, aproximadamente 30 por ciento; en promedio se encuentran 10 veces arriba de las tasas nominales.