¿Por qué un bono de 6 meses paga más que uno de 30 años en México?
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¿Por qué un bono de 6 meses paga más que uno de 30 años en México?

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¿Por qué un bono de 6 meses paga más que uno de 30 años en México?

En condiciones normales, el fenómeno implica que el mercado espera una fuerte desaceleración, pero en el caso de México, anticipan que la inflación continuará elevada.

Esteban Rojas
25/06/2018

El rendimiento de los Cetes a seis meses en el mercado secundario de dinero se ubica en ocho por ciento, mientras que la tasa de interés que paga un bono mexicano a 30 años es de 7.82 por ciento, de acuerdo con datos de Bloomberg.

A este fenómeno se le denomina como una curva de rendimientos invertida.

Las razones de la existencia de una curva de rendimientos invertida se relaciona principalmente con factores externos, como las tasas en Estados Unidos. Sin embargo, también hay factores internos, como el comportamiento de la inflación y la política monetaria.

“La curva de rendimientos de instrumentos de deuda en México se encuentra invertida debido a la presión derivada del ciclo de alza en la tasa de referencia del Banco de México en los instrumentos con vencimiento inferior a un año, lo cual ha contribuido para que se incrementen a mayor velocidad que los correspondientes a un horizonte mayor”, explicó Santiago Leal, gerente de estrategia de renta fija y tipo de cambio en Banorte.

Desde que empezó el ciclo de alza de tasas, en diciembre de 2015, el Banco de México ha elevado su tasa de referencia en 475 puntos base, casi semejante a lo observado en instrumentos como los Cetes, que tienen un plazo de vencimiento menor a un año.

En tanto, la tasa que paga el bono a 30 años se ha incrementado en 96 puntos base.

Una estructura de tasas de interés ‘normal’ es aquella en donde los instrumentos de largo plazo dan un mayor rendimiento que los de un horizonte menor. Es decir, conforme el plazo de vencimiento es más grande, les corresponde pagar un mayor premio por el lapso en que se utilizarán los recursos y el riesgo en que se puede incurrir.

Una curva de rendimiento invertida es insostenible, dado que no abona al ahorro de largo plazo, susceptible de canalizarse a proyectos de inversión de varios años.

De extenderse indefinidamente una curva de rendimientos de largo plazo ¿quién querría invertir en un bono a 30 años con un rendimiento menor a uno de seis meses?

Las tasas de interés que pagan los instrumentos de largo plazo han estado menos influidos por la política monetaria del Banco de México.

“Los rendimientos de largo plazo en México, como los denominados Bonos ‘M’, han obedecido más a la expectativas de inflación, pero sobre todo al comportamiento de sus similares en Estados Unidos”, añadió Leal.

Una curva de rendimientos invertida se interpreta generalmente como una señal de que el mercado está esperando una recesión económica o por lo menos una fuerte desaceleración.

“En el caso de México una curva de rendimientos invertida no parece apuntar a una recesión, sino a la posibilidad de que la inflación pueda mantenerse elevada”, apuntó el especialista.

Se espera que hasta 2019 la curva de rendimientos retome una tendencia positiva después que Banxico termine su ciclo de alzas.