Mercados

Perdió 4.25% el peso en el primer bimestre de 2014

El contexto de menor liquidez en los mercados financieros globales ante el inicio del desmantelamiento de los estímulos monetarios en Estados Unidos por parte de la FED, impactó a la moneda en ese periodo.
Antonio Sandoval
02 marzo 2014 23:9 Última actualización 03 marzo 2014 5:0
  [Bloomberg] En el día, el peso retrocedió 3.35 centavos 0.26%. 

Se trata de la segunda mayor caída después de la crisis financiera global. (Bloomberg)

El contexto de menor liquidez en los mercados financieros globales ante el inicio del desmantelamiento de los estímulos monetarios en Estados Unidos por parte de la Reserva Federal, impactó al peso en el primer bimestre del año.

De acuerdo con los tipos de cambio de cierre oficial publicados por el Banco de México (Banxico), la cotización interbancaria valor spot (48 horas) concluyó el primer bimestre del año con una depreciación para el peso de 4.25 por ciento, o bien 54 centavos.

Se trata de la segunda mayor caída después de la crisis financiera global, que tuvo su máxima expresión en el primer bimestre de 2009, cuando la divisa mexicana se depreció 31.3 por ciento. En 2012 el peso cayó 8.37 por ciento frente al dólar y en este año se reportó un desplome de 4.25 por ciento.

No obstante, en 2012 la extrema volatilidad llevó al tipo de cambio a registrar diversos niveles de cotización, mientras que en este año prácticamente todo el periodo bimestral la paridad cambiaria se mantuvo arriba de 13 pesos por dólar, salvo una sesión, cuando rompió dicho piso.

Lo anterior es una clara señal de las presiones a la que estuvo sometida la cotización del tipo de cambio entre enero y febrero, debido a la reducción de los estímulos monetarios como causa principal.

En diciembre pasado se anunció que a partir de enero de 2014 la Fed reduciría en 10 mil millones de dólares la compra de activos, que en ese entonces sumaba 85 mil millones de dólares mensuales.

Las expectativas en contra de las divisas emergentes no se hicieron esperar y se cristalizaron; el peso fue una de las divisas más impactadas por su estrecha relación con Estados Unidos.

La reducción en la liquidez se reflejó también en el desempeño de otras monedas, pero en Latinoamérica el contexto local fue lo que más influyó, especialmente en las monedas del cono sur.

Fue dicho contexto lo que motivó que el peso se depreciara más, al conformar un bloque de monedas emergentes que durante los primeros dos meses del año estuvieron bajo la lupa de los mercados.

Por ejemplo, en Argentina la devaluación de la moneda encendió por algunas semanas las luces de emergencia sobre las divisas latinoamericanas en general y las del Mercosur en particular; la caída del peso argentino puso en su momento a temblar a todas las monedas del continente, con el peso mexicano incluido.

Los ajustes de tasas de interés en Brasil fueron factores que de igual manera aumentaron la presión sobre las divisas de la región; el gigante sudamericano elevó sus réditos de referencia en dos ocasiones para controlar brotes inflacionarios, lo que finalmente logró.

No debemos olvidar que también fue en el primer bimestre del año cuando la agencia calificadora de valores Moody’s Investor Services elevó la calificación de México en forma un tanto inesperada; hasta el momento es difícil evaluar el impacto positivo que tuvo sobre la paridad del tipo de cambio, pero todo indica que no fue más allá de proporcionarle cierta estabilidad a la moneda mexicana, arriba de 13 pesos por dólar.

Lo sucedido después de la noticia del incremento en la calificación de México por parte de Moody’s, refleja la fuerza de los mercados y factores externos en la plaza mexicana; en otras palabras, la globalización a la que no puede aislarse prácticamente ningún mercado del mundo.

En otras épocas, el peso mexicano habría registrado un periodo de fortaleza, pero en esta ocasión ni siquiera el arribo de Méxco al selecto grupo de los países más sólidos en términos de calificación soberana pudo impulsar a su divisa.

No obstante la debilidad del peso mexicano en el primer bimestre del año, las expectativas de los analistas se mantienen; el promedio del tipo de cambio está en 12.90 unidades por dólar para el cierre del año en curso.

Algunos de los factores que sustentan dicha expectativa es un desempeño más positivo de la economía mexicana en la segunda mitad de 2014; en marzo seguramente habrá una revisión al precio.