El mundo lo que menos quiere es una guerra cambiaria: BCE
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El mundo lo que menos quiere es una guerra cambiaria: BCE

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El mundo lo que menos quiere es una guerra cambiaria: BCE

Benoît Coeuré, miembro del Banco Central Europeo, declaró en Davos, Suiza, que los tipos de cambio no son ni deberían ser utilizados para propósitos competitivos pues traerían consigo cualquier ajuste injustificado de la política monetaria.

Redacción
26/01/2018
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El consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) advirtió que los intentos por apuntar a los tipos de cambio corren el riesgo de desatar una guerra cambiaria, esto después que funcionarios estadounidenses defendieron la debilidad del dólar para impulsar el comercio.

En el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Benoît Coeuré, miembro del banco central, puntualizó que las discusiones sobre tasas de cambio deberían volver a quedar confinadas a reuniones globales como el G7 y el G20, puesto que las recientes declaraciones públicas fueron poco útiles.

"Lo último que necesita el mundo hoy es una guerra cambiaria", declaró Coeuré en un panel en Davos. "Vivimos en un mundo de tipos de cambio flotantes, vivimos en un mundo en el que los tipos de cambio no son ni deberían ser utilizados para propósitos competitivos", añadió.

"Hemos visto mucha volatilidad creada recientemente por diferentes declaraciones y creo que eso no está ayudando", sostuvo el funcionario del BCE. "La volatilidad no ayuda y si eso llegara a un punto donde pueda crear una consecuencia injustificada para nosotros, cualquier ajuste injustificado de la política monetaria, tendríamos que hacer un replanteo", agregó.

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Los comentarios de Coeuré se producen después de que funcionarios estadounidenses se mostraron a favor esta semana de la reciente debilidad del dólar, lo que produjo una fuerte caída del billete verde ante el euro.

Sus declaraciones se hicieron eco de las críticas hacia Washington emitidas el jueves por el jefe del BCE, Mario Draghi, por la caída del dólar.

La volatilidad monetaria llega en un momento especialmente sensible para el BCE mientras se prepara para recortar estímulos, luego de casi tres años y 2 billones de euros en compra de activos.

Los estímulos han reavivado la inflación, pero un euro fuerte afectaría los precios de las importaciones, ejerciendo una presión a la baja sobre la inflación y aumentando el temor a que el BCE no pueda poner fin a las compras de bonos tan rápido como esperaba.