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Janet Yellen se mira en el espejo de Alan Greenspan

Hace 20 años la actual presidenta de la Fed fue a la oficina del entonces titular del Banco Central promocionando tasas más altas, presión que ahora resiente.
Bloomberg
31 octubre 2016 10:41 Última actualización 31 octubre 2016 10:41
greenspan yellen

(Especial)

Cuando en septiembre de 1996 era una funcionaria novata a cargo de la política, Janet Yellen se presentó, junto con su colega, el gobernador de la Reserva Federal, Laurence Meyer, en el despacho de Alan Greenspan para promocionar tasas de interés más altas.

En tanto el desempleo se hallaba cerca del 5 por ciento, les preocupaba que la inflación subiera si la desocupación bajaba mucho más.

El entonces presidente de la Fed, Greenspan, escuchó sus preocupaciones, pero dejó las tasas sin cambios hasta el año siguiente. El desempleo finalmente bajó hasta un mínimo en 30 años de 3.8 por ciento en 2000 y la inflación en realidad nunca despegó.

Ahora, Yellen se encuentra asumiendo el papel de Greenspan en un momento en el que algunos de sus colegas funcionarios pujan por tasas de interés más altas.

Nuevamente, la desocupación ronda el 5 por ciento, cercana al nivel en que muchos economistas consideran equivalente al pleno empleo.

Pero al igual que Greenspan, la actual presidenta de la Fed resiste la presión para elevar los costos de financiamiento de referencia, optando en cambio por darle margen a la economía para que siga marchando.

Se prevé, en general, que el Comité Federal de Mercado Abierto mantendrá la política estable por séptima vez consecutiva en la reunión de dos días que se inicia el martes.

“En aquel momento, ella vio lo que puede hacer una economía de alta presión”, dijo el exvicepresidente de la Fed, Alan Blinder, que prestó servicio en el Banco Central con Yellen desde 1994 hasta 1996 y posteriormente coescribió con ella un libro titulado “The Fabulous Decade: Macroeconomic Lesson From the 1990s”.

DISPUESTA A EXPLORAR

Esto no quiere decir que Yellen se apresta a permitir que la desocupación caiga por debajo de 4 por ciento.

Lo que sí indica, es que está dispuesta a analizar hasta qué punto puede bajar la desocupación, observando a la vez los salarios y particularmente la inflación en busca de signos de que se están acelerando demasiado.

“Se investiga y luego se observa lo que pasa”, dijo el exgobernador de la Fed Meyer, que actualmente dirige su propia firma consultora llamada LH Meyer.

“El único peligro es que estas cosas se mueven con tanta lentitud, que para cuando se descubre si lo que se hizo fue prudente ya es demasiado tarde”.

Meyer supone que la Fed elevará las tasas cuando se reúna en diciembre después de que los estadounidenses hayan elegido nuevo presidente la semana próxima.

Posteriormente, la política continuará respaldando la economía porque los costos de financiamiento de referencia se mantendrán bajos, dijo.

Los banqueros centrales han programado tentativamente un aumento de la tasa en 2016 y otros dos aumentos de un cuarto punto porcentual para el año próximo, según el promedio de proyecciones que dieron a conocer en septiembre.

Esto dejaría la tasa en 1.1 por ciento para fines de 2017, en comparación con un máximo de 5.25 por ciento en 2007 durante la última expansión.

Yellen elevó la posibilidad de llevar adelante una economía de “alta presión” en un discurso pronunciado el 14 de octubre en Boston.

El objetivo: recomponer parte del daño económico causado durante la recesión de 2007-2009 para alentar a los estadounidenses marginados a reincorporarse a la fuerza de trabajo y a las empresas cautelosas a impulsar la inversión.