Mercados

Imparable la ola vendedora en el mercado Nasdaq

Tendencia. Ayer se registró por segundo día consecutivo un desplome de más de 20% en los precios de algunas acciones del mercado. El sentimiento negativo de los inversionistas sobre estas acciones al parecer no cesa.
Antonio Sandoval
07 mayo 2014 21:47 Última actualización 08 mayo 2014 5:10
New York Stock Echange

Piso de remates en el NYSE. (Reuters)

CIUDAD DE MÉXICO.- Como pocas veces, ayer miércoles se ligó el segundo día de una ola vendedora que volvió a generar pérdidas superiores a 20 por ciento en los precios de algunas emisoras.

En éste contexto el escenario se complica con la inminente salida al mercado de Alibabá, emisora que si bien ha despertado la expectativa y se mantiene con la posibilidad de que se convierta en la colocación más cuantiosa de la historia con un monto mínimo de 15 mil millones de dólares, también se generan temores sobre la posibilidad de que la racha vendedora pudiera profundizarse ante la diversificación del mercado en un momento de debilidad.

En éste contexto, el índice tecnológico Nasdaq refleja la caída de las acciones del sector, desde su nivel más alto del año alcanzado hace dos meses el 5 de marzo, registra un desplome de 7.14 por ciento, situación que ya lo llevó a borrar las ganancias acumuladas en el año y colocarse en terreno negativo con una caída de 2.61 por ciento.

Ayer el mercado de acciones tecnológicas tuvo un costo menor a pesar de las fuertes pérdidas en varias de las emisoras más importantes.

Al cierre de las operaciones reflejó un retroceso de solamente 0.32 por ciento y se colocó en 4 mil 67.67 unidades, después de que registró una pérdida intradía de 1.5 por ciento.

Al mercado le salió barato el desplome accionario del miércoles en la bolsa neoyorquina.

Las condiciones en las que se ha desenvuelto el Nasdaq los dos últimos días generaba un ambiente en el que se espereba lo peor.

El desplome, las dos corrientes

A pesar del ajuste del mercado de acciones tecnológicas en las últimas semanas, existen dos corrientes opuestas que tratan de explicar dicho fenómeno.

Por un lado hay quienes dicen que se trata de una toma de beneficios ante las ganancias de los años pasados; la toma de beneficios resulta prolongada y más profunda de lo esperado pero con sustento en las variaciones de los precios de las acciones.

La otra corriente señala que es tiempo de poner atención al desplome, como una señal de que los negocios estaban sobrevalorándose en exceso; consideran que el ajuste es sano siempre y cuando no se genere pánico, mismo que provocaría movimientos descontrolados en el mercado y eventualmente contagiar a otros indicadores bursátiles de Nueva York y del mundo.

Competencia, otro factor

De acuerdo con diversos análisis, la expansión del mercado tecnológico, concretamente en el rubro de información y comunicación masiva todavía tiene potencial, aunque no se descartan consolidaciones; de hecho, ya están en proceso.

Esos periodos de ventas, fusiones y adquisiciones disminuyen el apetito por las emisoras del mercado.

De hecho la consolidación es más que una realidad, la venta de la plataforma Whatsapp a Facebook por 19 mil millones de dólares no deja lugar a dudas. Son justamente los montos de las operaciones los que generan cautela.

Un mercado que se autolimita

Desde hace dos años los indicadores de la bolsa de valores de Nueva York marcan de vez en vez niveles históricos, excepto el Nasdaq.

De hecho, el índice de las acciones tecnológicas está prácticamente a mil puntos de alcanzar el nivel histórico vigente de 5 mil 48 unidades registrado hace ya 14 años, en el año 2000, lo que supondría una ganancia de 24.12 por ciento.

No son pocos los que aseguran que uno de los factores que limitan el crecimiento del mercado es precisamente la marcada competencia entre sus emisoras.

La expansión de las emisoras paradójicamente ha impedido que el indicador avance con la misma velocidad que otros.

Los periodos de beneficio para un emisor determinado pueden no ser los mismos que para otro; incluso los altos niveles de liquidez de algunas empresas resultan en incertidumbre para los inversionistas.

El mercado limita el desarrollo del índice, una situación pocas veces vista.