Mercados

El nuevo 'subprime' de EU: los coches

Hace una década fueron los inmuebles, en 2017, la deuda de alto riesgo que amenaza a Estados Unidos son los créditos automotrices.
Bloomberg
17 julio 2017 20:52 Última actualización 18 julio 2017 4:55
Fiat Chrysler retira camionetas defectuosas

Fiat Chrysler retira camionetas defectuosas. (AP)

Es un clásico del subprime: préstamos apresurados, defaults veloces y, en ocasiones, fraude abierto. Sólo que éste no es el mercado inmobiliario estadounidense de 2007, es la industria automotriz de Estados Unidos en 2017.

Una década después de la debacle de las hipotecas, la industria financiera adoptó otro tipo de deuda subprime, o de alto riesgo: los préstamos automotrices. Y tal como la vez anterior, los riesgos se están propagando, ya que están atados a valores para inversionistas de todo el mundo.

Los préstamos subprime para automóviles existen hace mucho tiempo y nadie sugiere que desencadenarán la próxima crisis, pero desde la Gran Recesión, el negocio se disparó.

En 2009, se vendieron 2 mil 500 millones de dólares en bonos automotrices subprime nuevos, mientras que en 2016, la cifra ascendió a 26 mil millones de dólares, por encima de los niveles promedio previos a la crisis, según Wells Fargo.

Pocas cosas retratan este fenómeno mejor que la sociedad entre Fiat Chrysler Automobiles y Banco Santander. Desde 2013, gracias a que se dispararon las ventas de coches en EU, ambas empresas crearon una de las máquinas subprime más poderosas de la industria.

Santander investigó los ingresos de menos de uno de cada 10 préstamos empaquetados en mil millones en bonos, según Moody’s Investors Service. La porción más grande era para comprar vehículos de Chrysler.

Wall Street ha recompensado los criterios de concesión de créditos menos estrictos, que permitieron a las personas obtener préstamos sin que nadie verificara ingresos o historiales laborales.

Por otra parte, algunos concesionarios manipularon el proceso de solicitudes de préstamo para que prestatarios de bajos ingresos pudieran adquirir coches nuevos, dijeron fiscales en documentos judiciales.

En todo el proceso, el apetito de Wall Street por inversiones de alto rendimiento mantuvo en marcha los préstamos y los bonos.

Santander afirma que cortó lazos con cientos de concesionarias que promovían préstamos insensatos, de los cuales algunos entraron en default desde el primer pago.

Al mismo tiempo, Santander planea aumentar el control sobre su unidad subprime para automóviles en Estados Unidos, dijeron personas al tanto del tema.