Mercados

Turbulencia cambiaria sacude al mundo;
semana negra

Dólar.
La divisa de EU alcanza máximos no vistos desde abril de 2006 frente a una canasta de seis monedas referenciales
Esteban Rojas
peso dolar (Bloomberg)

peso dolar (Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- El índice dólar, compuesto por seis divisas, experimentó un avance semanal de 1.11 por ciento, llevándolo a un máximo no visto desde abril de 2006.

Entre los principales catalizadores de su recuperación estuvieron cifras mejor a lo esperado en el sector laboral de Estados Unidos y la expectativa de un alza en las tasas de interés más rápido que lo originalmente estimado por el mercado.

La ola de choque, originada por la fortaleza del dólar, se extendió a todos los continentes y el peso no fue la excepción.

De una muestra de 18 monedas de países emergentes, la caída semanal estuvo encabezada por la de Rusia con 6.48 por ciento, seguida por la de Colombia (4.34) y la de México (3.43). En tanto que las principales divisas de naciones desarrolladas también experimentaron retrocesos.

El euro, el yen y la libra tuvieron bajas de 1.31, 2.31 y 0.46 por ciento en cada caso.

La moneda nacional retrocedió en la semana 3.43 por ciento, lo que representó su peor comportamiento para un periodo similar desde la terminada el 21 de junio de 2013.

El desplome forzoso del peso mexicano se vio impulsado por la combinación principalmente de dos factores clave:

Factor 1
La caída en el precio de la mezcla mexicana de petróleo, la cual cerró en 58.98 dólares por barril el pasado viernes, lo que representó su nivel más bajo desde el 15 de julio de 2009, acumulando su segunda jornada consecutiva por debajo de la barrera de 60 dólares.

Factor 2
El repunte del dólar en el mercado internacional de divisas derivado de señales más claras de que la economía estadounidense presenta mejores cifras de recuperación con respecto a otras naciones.

Dólar benévolo
Al parecer, la caída en las principales monedas y divisas en el mundo todavía no prende los focos amarillos. Por el contrario, naciones como Japón, la zona euro y China aún se sienten “comodas” con la actual baja, porque es un medio para impulsar sus exportaciones y, en algunos casos, luchar contra la baja inflación.

En la actualidad, se está dando unos de esos casos en el que el ganador podría no sentirse muy bien con el rol que desempeña, que es el caso de Estados Unidos, que ante la fortaleza de su divisa le podría estar restando competitividad frente al resto de las naciones, en medio de un menor crecimiento de la economía global.

Algunos funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos y empresas de ese país, han advertido que una fortaleza excesiva del billete verde puede conducir a una pérdida de competitividad de la economía estadounidense.

De seguir la fortaleza del dólar, no puede descartarse que las medidas para detener o suavizar dicho proceso, provengan de ese mismo país, Estados Unidos.

En el caso de México, la depreciación acumulada en el año de 9.89 por ciento y su reciente aceleración puede convertirse de una situación negativa a una positiva.

El nivel actual de la moneda puede ser una oportunidad para impulsar las exportaciones no petroleras. De ser así, en la generación de divisas adquirirá un papel más importante el sector privado. Sin embargo, empiezan a aparecer también algunas advertencias, como la del Banco de México, en el sentido de que una extensión de la depreciación del peso se puede convertir en un riesgo para la inflación.

Para los próximos meses, es probable que la turbulencia cambiaria sea una constante, derivada de los tan temidos cambios en los flujos de capital, provenientes del proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos.

México está mejor preparado para enfrentar esos cambios, pero tampoco podrá ser ajeno a dicho proceso, como lo muestra el comportamiento del peso desde junio.

Sin salirse del esquema de libre flotación del tipo de cambio, es posible que en algunos momentos sea necesaria la intervención en el mercado mediante la instrumentación de mecanismos que en el pasado han mostrado su eficacia.

Para eso se cuenta con los recursos suficientes, dado que el escudo financiero asciende en la actualidad a más de 260 mil millones de dólares.