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Saldrán capitales de China por 538 mil mdd en 2016: IIF

Las débiles expectativas sobre el renminbi y el lento ritmo de crecimiento económico de China han preocupado a los inversores que están dispuestos a retirar su dinero.
Abraham González
Abraham González
26 abril 2016 5:0
china dólar yuan (reuters)

china dólar yuan (reuters)

Las débiles expectativas sobre el renminbi y el lento ritmo de crecimiento económico provocarán una salida neta de capitales de China por alrededor de 538 mil millones de dólares durante 2016, de acuerdo con cifras del Instituto Internacional de Finanzas (IIF).

En el primer trimestre, los flujos netos de salida sumaron 175 mil millones de dólares y el saldo de marzo también fue negativo por 35 mil millones, según las estimaciones del organismo.

“Proyectamos que las salidas netas de capital se desaceleren a 538 mil millones de dólares en 2016, desde los 674 mil millones del año pasado, con el apoyo de una recuperación gradual de las entradas de capitales no residentes”, explicó en un informe Emre Tiftik, subdirector de mercados globales de capitales del IIF.

“Sin embargo, todavía existe el riesgo de que la salida se pueda acelerar si de nuevo se intensifican los temores sobre una depreciación adicional del renminbi”.

La salida neta de capitales está compuesta por las ventas de activos registrados en países emergentes por parte de inversionistas no residentes, así como las compras de activos en países desarrollados por parte de inversionistas residentes en emergentes.

PRESIÓN SOBRE EMERGENTES

Debido al tamaño de los mercados financieros en China, el comportamiento que tengan los flujos de capital en ese país es fundamental para el panorama sobre el conjunto de países emergentes, advierte el IIF.

“Las perspectivas acerca de que los flujos de capital seguirán en China son cruciales para el panorama de flujos hacia países emergentes”, señala el informe.

“En primer lugar, simplemente por que China representa una gran parte del conjunto de países emergentes. En segundo lugar, las salidas sostenidas podrían conducir a una mayor pérdida sobre las reservas, lo que podría forzar un cambio en el enfoque de gestión para el tipo de cambio y podría resultar en una depreciación desordenada que tendría efecto sobre otras monedas”.