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Operadores del peso recurren al análisis técnico ante una política inestable

Estos operadores han recurrido a analistas técnicos, el subgrupo de estrategas que estudian los patrones de los datos del mercado para pronosticar hacia dónde probablemente se dirija un título.
Álvaro Montero
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mercados (Shutterstock)

El peso mexicano está a merced de la política pero, por cada inversor que contrata a asesores en materia de riesgo mundial para que lo ayuden a dilucidar el rumbo que tomarán las elecciones y la posibilidad de que se apliquen políticas proteccionistas, hay otro que sigue una dirección completamente distinta.

Estos operadores han recurrido a analistas técnicos, el subgrupo de estrategas que estudian los patrones de los datos del mercado para pronosticar hacia dónde probablemente se dirija un título. Los que ejercen esta ocupación dicen que nunca han tenido tanta demanda por el peso que, por ser una de las monedas de mercados emergentes más líquida, en los últimos meses se vio castigado por acontecimientos mundiales como la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea o la sorpresiva victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos.

Quienes están a favor de estudiar las tablas de datos dicen que es demasiado difícil predecir la política -después de todo, pocos expertos previeron correctamente el Brexit o el triunfo de Trump en las urnas- y que centrarse en los patrones de negociación últimamente es una estrategia que ha tenido buenos resultados.

Carlos Silva, que tiene una compañía minera en el centro de México y negocia la moneda para cubrir su exposición, señaló que el análisis técnico lo salvó de perder mucho dinero la noche de la elección estadounidense. Su asesor le había dicho que las secuencias de Fibonacci mostraban que el peso iba a caer. Por eso, cuando la moneda bajó 14 por ciento en cuestión de horas después de una victoria de Trump que los especialistas en política no habían logrado pronosticar, él estaba bien posicionado. Está convencido de que los pronósticos basados en los indicadores fundamentales como los datos económicos y los análisis políticos no sirven de nada.

“Miro a mi alrededor y no le creo a nadie,” dijo Silva, de 54 años, desde su oficina del estado de Hidalgo. “Los presidentes mienten y los que ven los fundamentales asumen que no.”