Mercados

Libra esterlina, bajo tormenta independentista

La divisa inglesa ya ha bajado 5.5 por ciento respecto del nivel más alto en cinco años alcanzado en julio, de 1.7160 por dólar, y tocó su nivel más bajo en diez meses la semana pasada.
Efraín Hilario
Efraín Mariano
17 septiembre 2014 8:53
¿Desaparecerá la libra esterlina de Escocia?

Residentes de Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia, muy pronto votarán para ver si siguen siendo parte del Reino Unido o si por primera vez en más de 300 años, se convierten en una Escocia independiente, pero aún no saben qué pasará con su moneda: la libra esterlina.

Mucho se ha hablado de la independencia de Escocia de Reino Unido y del impacto que eso podría tener en el mapa político y financiero de la Unión Europea. Tratar de anticipar las consecuencias o riesgos de su separación ha generado tanta o más especulación que la propia existencia del monstruo del Lago Ness.

Y es que han sido poco más de tres siglos de unión política y financiera, con altas y bajas, como cualquier matrimonio tradicionalista, que le ha valido a Reino Unido ser la sexta mayor economía del mundo y el primer productor de crudo de la Unión Europea.

Y en ese último punto es donde los independentistas escoceses fincan sus expectativas e izan su bandera. El 90 por ciento del petróleo existente, o al menos probado, se ubica en aguas escocesas.


Sin embargo, la producción de crudo del Reino Unido ha ido en decadencia en los últimos años; las causas no están claras, pero de entrada, generan dudas sobre el respaldo que el “oro negro” podría proporcionarles en beneficios e ingresos a partir de la producción y exportación del mismo.

Según la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos, la producción de crudo de Reino Unido se elevó hasta 2.98 millones de barriles diarios en 1999, su nivel máximo histórico; en 2005, la cifra descendió hasta 1.86 millones y en 2010 se redujo hasta 1.4 millones. El año pasado se ubicó en 916 mil barriles por día, la menor cantidad desde 1980.

Por si fuera poco –aunque sólo es un asunto de corto plazo-- los precios internacionales del petróleo se encuentran en tendencia bajista por la expectativa de un mercado bien abastecido y una demandaa moderada. El lunes, en el London Metal Exchange (LME), el contrato más activo del crudo del Mar del Norte descendió hasta un mínimo intradía de 96.21 dólares, su menor cotización desde el 2 de julio de 2012.

Pero los independentistas escoceses lo tienen claro. Escocia puede ser un estado independiente igual de exitoso que Reino Unido y ubicarse entre los 20 países más ricos del mundo. Esa es su bandera y parece que nada los hará cambiar, incluso, ni la amenaza de que tendría que despedirse de la libra esterlina como su moneda de cambio.Esa es quizás la gran incógnita o la ecuación que por ahora nadie quiere resolver.

Por cierto, se estima que la libra podría depreciarse hasta un 10 por ciento en un mes si los escoceses votan por la independencia. La divisa inglesa ya ha bajado 5.5 por ciento respecto del nivel más alto en cinco años alcanzado en julio, de 1.7160 por dólar, y tocó su nivel más bajo en diez meses la semana pasada. Desde su actual cotización de 1.6272 por dólar, una caída de 10 por ciento la arrastraría hasta 1.46, su nivel más bajo desde junio de 2010.

Regresando con Escocia, parece que Edimburgo tiene algunos ases bajo la manga. Ha dejando entrever que podría adoptar la libra informalmente,”la llamada esterlinización”, algo similar que ocurre en Panamá, donde el país canalero usa el dólar estadounidense. Empero, en este caso Escocia no tendría control sobre sus tasas de interés y su política monetaria; además necesitaría una gran cantidad de reservas.

Adoptar el euro también es una opción, es complicada, pero no imposible; aunque llevaría algunos meses, incluso, algunos años, algo que podría frenar actividad económica y financiera; crear una nueva moneda escocesa, es también una posibilidad --que sería la ideal ya que le daría a Escocia el completo control sobre su política económica y monetaria--, aunque por el costo y el proceso, no se vislumbra en el corto y mediano plazo.

Por ahora habrá que de estar atentos al referéndum del jueves, que en caso de ganar el “sí”, se abrirían dos años de negociaciones entre Londres y Edimburgo para repartirse los bienes y las deudas. Y como dijera la agencia de calificación de riesgos Fitch. "El diablo estaría en los detalles".