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Guerra de divisas: cuando el cero es demasiado, parte 2

El término cortés para una guerra de divisas es “devaluación competitiva”. La idea es importar demanda a través de precios competitivos para las exportaciones y evitar que el nivel general de precios caiga.
Álvaro Montero
Peso (Bloomberg)

Peso (Bloomberg)

Si llevamos el tema de la guerra de divisas a su conclusión, el riesgo es que se conviertan en guerras de protección comercial e, incluso, guerras reales.

El riesgo aumentaría dramáticamente si China revalúa el yuan, lo que implicaría otra ola masiva de deflación mundial. Aun si China lo lograra, sospecho que el mundo continuará en este ambiente, dado que es difícil generar inflación en un contexto de precios bajos de materias primas, crecimiento débil y sobrecapacidad en Asia.


La guerra de divisas solo puede continuar. Sospecho que la Fed no podrá normalizar su política antes de que el dólar se fortalezca demasiado o reciba un nuevo golpe de debilidad económica.

Esto la forzaría a unirse nuevamente a la guerra de divisas y, para ese entonces, nos daremos cuenta de que las políticas del banco central de los últimos años han sido un enorme fracaso.

Redescubriremos la magnitud del problema: que el QE y las tasas en cero crean enormes riesgos de estabilidad financiera, ya que los mercados de activos se inflan demasiado y estallan cuando dejan de tener fe en la política de los bancos centrales.

Es en estos momentos que los políticos tomarán las riendas de los bancos centrales y veremos un estímulo fiscal masivo, con el llamado “dinero helicóptero” (o financiamiento monetario público), en el que se imprime dinero para estimular la demanda con nuevas obras públicas y proyectos financiados por el gobierno.

Manténganse sintonizados. La inflación no volverá a terreno de tasas negativas y QE, pero retornarán a vengarse una vez que falle el paradigma actual y el cambio al “dinero helicóptero” se haga realidad.