Mercados

El yen se hundió a su mínimo de siete años
ante el dólar

La expectativa de que el gobierno japonés pospondría un plan para elevar los impuestos sobre las ventas y llamaría el próximo mes a elecciones anticipadas, golpeó a la divisa nipona
Efraín Hilario
Efraín H. Mariano
12 noviembre 2014 5:10
[Bloomberg]  Los mayores costos de las importaciones eclipsaron las alzas en las exportaciones por la debilidad del yen. 

[Bloomberg]  Los mayores costos de las importaciones eclipsaron las alzas en las exportaciones por la debilidad del yen.

CIUDAD DE MÉXICO.- La expectativa de que el gobierno japonés pospondría un plan para elevar los impuestos sobre las ventas y llamaría el próximo mes a elecciones anticipadas, golpeó ayer la cotización del yen frente al dólar y la llevó a su mínimo de siete años.

La divisa japonesa se depreció hasta un mínimo intradía de 116.11 por dólar, su menor cotización (para el yen) desde octubre de 2007; al final de la sesión, se intercambió en 115.32, con una caída de 0.4 por ciento, para acumular un descenso de 9.6 por ciento en lo que va del año.

Para el analista de divisas de Citigroup, Osamu Takashima, el yen podría depreciarse alrededor de 3.7 por ciento más en lo que resta del año, hasta la barrera psicológica de 120 unidades –lo que representaría, su menor cotización desde junio de 2007– debido a la crisis fiscal y política que afecta al país nipón.

Se anticipa que el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se inclinaría por retrasar el controvertido incremento de impuestos previsto para el próximo año, con el fin de evitar una nueva recaída de la economía japonesa.

Para ello, primero tendría que disolver la cámara baja y convocar a elecciones anticipadas para poder postergarlo.

Aunque el retraso podría mejorar las perspectivas de las acciones japonesas a corto plazo, en el medio y largo es improbable que sea bienvenido por los inversionistas, ya que aplazaría reformas fiscales muy necesarias.

La economía japonesa se contrajo 7.1 por ciento anualizado en el segundo trimestre, después de que en abril entró en vigor el aumento del impuesto al consumo, que pasó de 5 a 8 por ciento, frenando súbitamente la demanda doméstica.