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Tasas negativas serán normales en la próxima crisis: Deutsche Bank

Si bien los mercados financieros están atentos al inminente aumento de tasas de la Reserva Federal, los funcionarios y los economistas ya están cambiando de actitud respecto de las tasas negativas.
Álvaro Montero
Deutsche

(Bloomberg)

El informe sobre un territorio monetario antes inexplorado dice que hay poco de qué asustarse.

Ahora que Suecia y Suiza han demostrado que las tasas de interés de referencia negativas no necesariamente se traducen en fugas de efectivo, burbujas de activos o tensiones bancarias, los colosos mundiales de la banca central quizá estén más dispuestos a aceptar costos de endeudamiento por debajo de cero la próxima vez que las economías sufran una caída.

“Hay muchas probabilidades de que lo no ortodoxo sea la nueva ortodoxia”, dijo Alan Ruskin, responsable mundial de estrategia de monedas del Grupo de los 10 en Deutsche Bank en Nueva York.

Si bien los mercados financieros están atentos al inminente aumento de tasas de la Reserva Federal, los funcionarios y los economistas ya están cambiando de actitud respecto de las tasas negativas.

El presidente del BCE Mario Draghi está abierto a adentrar más aún en territorio negativo la tasa que cobra a los bancos para que dejen los fondos en sus arcas durante un día. El gobernador del Banco de Inglaterra Mark Carney también reviró su postura para decir que la tasa de referencia británica podría caer por debajo del 0.5 por ciento si fuera necesario, mientras que antes le preocupaba que una rebaja más importante causara turbulencias en los mercados monetarios.

Entretanto, la presidenta de la Fed Janet Yellen la semana pasada señaló que “si las circunstancias cambiaran”, entonces “posiblemente todo, incluidas las tasas de interés negativas, estarían en el tapete”. Uno de sus colegas de la institución ya propugna que las haya el año que viene.

El hecho de sondear nuevas profundidades la próxima vez que las economías tengan un tropezón continuaría el patrón de las últimas décadas, en las cuales cada uno de los picos y las caídas de las tasas las más de las veces fueron más bajos que en el anterior ciclo económico.

El objetivo de las tasas negativas es fomentar el gasto y los préstamos castigando a los ahorristas y los bancos que no usan su efectivo. También es beneficioso que tiendan a debilitar las monedas.

La tasa clave de Suecia ya es de menos 0.35 por ciento y la de Suiza de menos 0.75 por ciento. La tasa del BCE para depósitos es de menos 0.2 por ciento y podría ser rebajada aún más este mes, mientras que la de Dinamarca se ubica en menos 0.75 por ciento.