Mercados

Rendimientos en pesos, atractivos para el capital externo

Un mayor diferencial en los bonos mexicanos, respecto a los de Estados Unidos, la principal atracción para los flujos de capital del extranjero.
Esteban Rojas
pesos

(Bloomberg)

El premio otorgado por la tasa de interés de los bonos mexicanos con respecto a sus similares en los Estados Unidos se encuentra cerca de máximos de 2016, al ubicarse en 431 puntos en el plazo de 10 años, de acuerdo a cifras reportadas por Bloomberg y el Banco de México.

La tasa de interés de este instrumento, uno de los más negociados y que marcan la dirección en los rendimientos en el mercado de deuda, se encuentra en 6.09 en México, mientras que en Estados Unidos está en 1.78 por ciento.

La ampliación en el diferencial de los rendimientos a favor de México tiene un lado negativo al derivarse de un mayor riesgo por un contexto de la turbulencia internacional, sin embargo, presenta un aspecto positivo, al contribuir a mantener en lo general a los flujos de capitales extranjeros invertidos en el mercado de deuda en México.

En lo que va del año, la tenencia de bonos en manos de residentes en el exterior se incrementó en 25 mil 740 millones de pesos, un 1.66 por ciento con respecto al cierre del 2015, con lo que su saldo ascendió a 1.58 billones de pesos.

El mayor premio ha evitado, hasta el momento, una salida de recursos en manos de extranjeros, lo que hubiera contribuido a debilitar en mayor medida al peso.

La tenencia total de los extranjeros de papel de deuda emitido por el Gobierno Federal ascendió a 2.12 billones de pesos al pasado 4 de febrero, lo que implica una disminución marginal de 0.31 por ciento.

El 2015, fue un año de estancamiento en los flujos de capitales del exterior, cuando solamente aumentaron 0.32 por ciento, lo que contrasta con anteriores años, cuando tuvieron aumentos incluso superiores al 40 por ciento.

Los extranjeros le siguen apostando al largo plazo, ante la posibilidad de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga una política gradualista en materia de alza en tasas, situación que también podría seguir el Banco de México.