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QE para la zona euro en primer trimestre de 2015, deja entrever BCE

PIB 0.8 por ciento
Proyección de crecimiento para la eurozona durante 2014, realizada por el BCE; el organismo estima un PIB de 1.0% para el año entrante.
Efraín Hilario
05 diciembre 2014 5:0
[Draghi dijo también que la política monetaria "muy expansiva" se está traspasando a la economía de la zona euro./Bloomberg/Archivo]

[Draghi dijo también que la política monetaria "muy expansiva" se está traspasando a la economía de la zona euro./Bloomberg/Archivo]

CIUDAD DE MÉXICO.- El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, dejo entrever que el “nuevo” futuro de la política monetaria de la zona euro se decidirá en el primer trimestre de 2015.

Probablemente, podría decidirse en la reunión del 22 de enero, o la del 5 de marzo.

En su intento por rescatar a la economía de la zona euro de las fauces de la recesión, y esquivar el fantasma de la deflación, Draghi prácticamente ha establecido como fecha límite el primer trimestre del próximo año para aplicar alivios no convencionales.

Sucede, que los actuales estímulos --tasas de interés en mínimos históricos y compras de bonos cubiertos--- han hecho poco por alejar a la economía del bloque de su tercera recesión en la historia y esfumar el fantasma de la deflación.

De hecho, el BCE ha recortado una vez más las previsiones de la economía de la zona.

Anticipa que la eurozona crecería 0.8 por ciento este año y apenas 1.0 por ciento en 2015. La inflación sería de 0.5 por ciento en el conjunto del año, y de 0.7 por ciento en el siguiente.

Expertos consideran que el margen de maniobra de Draghi se ha reducido como para postergar aún más su decisión de aplicar “nuevos estímulos”, como los alivios cuantitativos (Quantitative Easing, por sus siglas en inglés), los programas de compras de activos públicos y privados que se han aplicado en Estados Unidos, Reino Unido y Japón.

En una señal más de que está decidido a actuar, Draghi ha dejado la diplomacia de lado y ha enfatizado que el Consejo del BCE no requiere de unanimidad de los votos –entiéndase Alemania-- para proteger el objetivo principal del bloque.