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¿Porqué las bajas cuotas son como minusvalías?

El tema lo desarrollamos hace unos días en éste espacio e iremos dándole diferentes ángulos, con la finalidad de aclarar lo dicho en esta columna.
Antonio Sandoval
peso

(Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- El argumento que señalamos era que las bajas cuotas afectaban más que las minusvalías; de hecho, el nivel de cuotas en México era como vivir con minusvalías eternas.

Las reacciones fueron diversas, aunque prevaleció la gente que señalaba su desacuerdo por lo escrito. La falta de un salario digno, la escasez de empleo y la falta de oportunidades laborales, son los argumentos para justificar la imposibilidad de un aumento en las cuotas de aportación.

Existe mucho de cierto, las bajas cuotas de aportación son de hecho un problema estructural en la economía mexicana, sería casi una burla pedirle a millones de trabajadores que “viven al día”, más ahorro.

En este país el 70 por ciento de los trabajadores se mueven en un salario de entre 5 mil y 10 mil pesos mensuales; con esos recursos deben pagar alimentación, transporte, renta o hipoteca, deudas diversas, algunos que hacen un esfuerzo sobrehumano pagan incluso colegiaturas, más un largo etcétera.

Es un hecho que los recursos de los trabajadores son escasos, como para pedir un esfuerzo adicional y aumentar las cuotas de aportación.
También es un hecho que en éste país la cultura financiera no está precisamente entre las preferidas de los mexicanos, tenemos un escaso nivel de conocimiento financiero, a pesar de que las nuevas generaciones empiezan a contar con más elementos.

Ante un panorama así tenemos tres opciones: seguir como estamos, hacer algo por nuestro futuro o regresar al pasado y retomar el sistema de reparto, ese que aparentemente le garantizaba al trabajador una pensión “digna”.

Regresar al sistema de reparto sería un suicidio, basta con revisar lo que ha sucedido en Europa y Asia, se modificaron los sistemas pensionarios porque simple y sencillamente los estados ya no podían mantener las condiciones vigentes.

Seguir como estamos es igual a escuchar dentro de 20 años lo mismo que hoy: pensiones insuficientes, pensiones indignas, ahorro insuficiente para garantizar una pensión digna, bla,bla,bla.

Hacer algo por nuestro futuro equivale a sacudirse ciertos fantasmas: dejar de pensar en el estado como benefactor, dejar de considerar que “dios proveerá”, intentar un cambio cultural , y sobre todo, reconocer que ahorramos poco, y tarde.

Con 6.5 por ciento de nuestro salario no vamos a ninguna parte; debido a que ahorramos muy poco, tendremos minusvalías eternas si no lo modificamos, ese peso que hoy gastamos, nos hará falta mañana.