Mercados

Nueva calibración en materia de inversiones financieras en México

El mercado de deuda se vuelve menos atractivo para los inversionistas nacionales.
Esteban Rojas
Esteban Rojas
01 julio 2014 9:0
[Banxico se mantendrá vigilante de que las modificaciones fiscales no causen efectos de segundo orden sobre la inflación: grupos financieros. / Bloomberg] 

[Banxico se mantendrá vigilante de que las modificaciones fiscales no causen efectos de segundo orden sobre la inflación: grupos financieros. / Bloomberg]

En los próximos meses se puede dar un reacomodo de los flujos financieros, derivado de cambios en la rentabilidad esperada. Este comportamiento, puede generar diferencias significativas con respecto a lo ocurrido en la primera parte del año.

El eje de los movimientos estaría determinado por varios factores. En lo interno, por la aplicación de una política monetaria más flexible y por la esperada mayor actividad económica. En lo externo, por el fin de los apoyos económicos en los Estados Unidos, aunque una elevación en la tasa de fondos federales pueda postergarse hasta el 2015, lo que puede retardar a los tan temidos cambios en los flujos de capital.

En la primera mitad del 2014, las inversiones más rentables estuvieron relacionados con la tenencia de centenarios, las cuales fueron las más redituables, y las orientadas a instrumentos de deuda gubernamental, como los bonos a tasa fija y los que posibilitan obtener un rendimiento por arriba de la inflación, mejor conocidos como los Udibonos.

En dicho periodo, las inversiones perdedoras fueron las que estuvieron indizadas al rendimiento del principal indicador accionario de la Bolsa Mexicana de Valores y las relacionadas con el dólar.

Es necesario decir que, en el primer semestre del año, el comportamiento del Índice de Precios Cotizaciones se vio acompañado con movimientos muy polarizados. En dicho lapso, hay emisoras que acumularon un incremento en sus precios superior al 50 por ciento, en tanto que otras cayeron cerca del 30 por ciento.

Las disparidades obedecieron, en buena parte, al hecho de que la recuperación de la economía mexicana marchó a distintas velocidades, aparte de que fue un reflejo de los cambios en la política fiscal, de los efectos de las reformas estructurales y de habilidad con que las empresas se reacomodaron a un entorno complicado.

La caída de las tasas de interés en México disminuye fuertemente el costo de oportunidad de invertir en otras alternativas, aunque el riesgo sube considerablemente. Esta situación, sumada a una esperada mayor actividad económica, puede servir de catalizadores para mejorar las expectativas del mercado accionario, sobre todo para los últimos meses del año.

En cuanto al tipo de cambio, no hay que descartar periodos de volatilidad, dependiendo sobre todo de la velocidad con que se den los esperados cambios en los flujos de capital a nivel internacional. Por ello, sería necesario evaluar la posibilidad de buscar algún mecanismo que permitiera fijar de antemano un determinado precio de dólar.

Lo anterior, se facilita, sobre todo, en momentos en donde el peso se ha recuperado y las tasas de interés permanecen en niveles bajos.
Es probable que también se pueda asistir, en los próximos meses, a un rebalanceo entre las inversiones orientadas al circuito financiero y aquellas dirigidas a la esfera real de la economía, a favor de estas últimas.

Las inversiones en instrumentos de deuda están perdiendo atractivo, al mismo tiempo que las orientadas al mercado accionario pueden revalorizarse, aunque nunca hay que perder de vista que se deben de realizar fundamentalmente con un criterio de largo plazo y entendiendo, entre otras cosas, a los cambios que pueden provocar la instrumentación de las reformas estructurales en algunas empresas.