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Minusvalía, la palabra lastre en 18 años

En 18 años de historia del sistema de cuentas individuales vieron la luz conceptos clave para comprender el propio sistema.
Antonio Sandoval
Afore

(Alejandro Gómez)

La palabra minusvalía se convirtió en algo más que un concepto para el SAR, desafortunadamente fue para mal, ya que de hecho es un verdadero lastre.

Al margen de que revisemos en otra ocasión los números que nos dirán en forma contundente los montos de las minusvalías, sus efectos y el contexto en el que se han presentado, es un hecho que la frase sigue pesando en el medio.

Claramente la escasa cultura financiera chocó con el concepto, sin considerar que la primera minusvalía se presentó varios años del inicio.

En estos tiempos la cultura financiera avanzó, pero todavía es muy difícil explicarle a la que cuando un fondo de ahorro para el retiro reduce su valor no es que pierda, precisamente es una contracción transitoria del valor por los ajustes en los precios.

La palabra minusvalía se ha convertido en un lastre inevitable para el SAR, el concepto en sí mismo es también imposible de eliminar, forma parte del sistema, es correctamente utilizado, pero el contexto de nuestro país se empeña en darle cierto cariz de maldad.

Si cualquier trabajador comparara el saldo de su cuenta individual cuando inició a cotizar en el sistema, respecto al que tiene actualmente, se daría cuenta que las minusvalías se diluyeron por completo.

Pero, será cuestión de tiempo, pasarán muchos años más antes de que los trabajadores tomen una minusvalía como algo natural, inherente a las Afores.

Sólo entonces, la palabra no será el gran lastre que hoy es para el sistema. Además, los recordatorios familiares que recibimos quienes tratamos de explicar una minusvalía cuando se presenta, solo serán divertidas anécdotas dignas de platicarse con una taza de café en la mano.