Mercados

México tiene invertidos 84 mil 800 mdd en bonos de EU

El saldo al cierre de 2014 representó 43.9 % de las reservas internacionales de México y superó al total de la deuda externa.
Los bonos del tesoro de Estados Unidos son actualmente los instrumentos de inversión más seguros del mundo.
Esteban Rojas
Esteban Rojas
20 febrero 2015 5:0
[Bloomberg] La nota del Tesoro a plazo de 10 años se cotizó al cierre en 1.976%.

[Bloomberg] La nota del Tesoro a plazo de 10 años se cotizó al cierre en 1.976%.

CIUDAD DE MÉXICO.- México es un buen inversionista para el mercado financiero de Estados Unidos.

Al cierre del año pasado el país alcanzó un récord en el saldo de inversiones en bonos del tesoro estadounidense, con 84 mil 800 millones de dólares, de acuerdo con los datos reportados reciéntemente por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

En términos de flujo, nuestro páis adquirió el año pasado 19 mil 700 millones de dólares en bonos norteamericanos, la segunda mayor cantidad en lo que va del presente siglo, solamente detrás de los 31 mil 700 millones comprados en 2012.

La adquisición de bonos emitidos por la principal economía del mundo, colocó a México como el octavo país que más compra este tipo de instrumentos, y el número uno en América Latina durante 2014.

El saldo de la compra de bonos norteamericanos por parte de México, por un monto de 84 mil 800 millones de dólares, representa 43.9 por ciento de las reservas internacionales del país y supera al total de la deuda externa bruta del Gobierno Federal, la cual ascendió al cierre del año pasado a 78 mil 573 millones de dólares, de acuerdo con datos reportados por la Secretaria de Hacienda.

¿Porqué compra México bonos de EU?
En general, la evolución de la compra por parte de México de bonos del tesoro norteamerican está muy vinculada al desempeño de las reservas internacionales de nuestro país.

El año pasado, los activos internacionales bajo custodia del Banco de México aumentaron 16 mil 717 millones de dólares, mientras que la adquisición de bonos del tesoro fue por un monto de 19 mil 700 millones.

Por lo tanto, buena parte de la compra de bonos de Estados Unidos se puede explicar por la necesidad de invertir las reservas internacionales en activos denominados en moneda extranjera.

Pero no se puede invertir en cualquier tipo de activos, solo en aquellos que garanticen seguridad; en este sentido el rendimiento juega un papel secundario ya que se trata del patrimonio de un país.

Otra cantidad que se compra en bonos estadounidenses obedece a la diversificación de portafolios de fondos de pensiones y de algunas sociedades de inversión, así como a la necesidad de ciertas empresas de mantener recursos en el exterior para llevar a cabo sus negocios, dado el elevado contenido global de sus operaciones.

Los tiempos cambiaron
A diferencia de otras épocas, la compra de bonos de Estados Unidos no obedece a un proceso de fuga de capitales.

Por el contrario, la adquisición de bonos norteamericanos es un síntoma de la capacidad de atraer recursos del exterior, a diferencia de lo que sucede en otras naciones que han perdido capacidad de generar divisas o se han visto obligadas vender algunas posiciones de sus reservas internacionales ante la caída en los precios del petróleo; el punto anterior se ejemplifica en la actualidad con lo que le sucede a Rusia.

Durante 2014 el comportamiento del mercado de bonos registró fuertes altibajos, pero al final permitió que las inversiones fueran redituables.

No obstante, durante 2015 es posible que la situación sea diferente y el riesgo de incurrir en pérdidas en este mercado sea elevado, debido al proceso de normalización monetaria por parte de la Fed.

Las tasas de interés en Estados Unidos tocaron un mínimo a finales de enero, en un ciclo de baja que se inició meses atrás; sinembargo, ya se observa un sesgo alcista. Este comportamiento se puede profundizar conforme se cumpla la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos empezará a normalizar su política monetaria.

Mayores tasas de rendimiento para los bonos, implica reducción en sus precios, lo que al final provoca caída en las valuaciones de los portafolios de inversión y minusvalías, o pérdidas; pero, en este caso el rendimiento es secundario.