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Julio marca un punto de inflexión para los créditos

TIIE. La referencia bancaria refleja ya con claridad el descenso de las tasas de corto plazo de los Cetes y el control de la inflación. Las estadísticas del banco central mexicano están actualizadas al mes de febrero.
Álvaro Montero
Antonio Sandoval
30 julio 2014 5:0
Banxico

(Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO.- Julio marca ya un punto de inflexión en la tasa que determina el costo del dinero en el país.

Luego de ocho semanas de que la tasa líder de los Cetes rompiera el piso de 3 por ciento, la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a plazo de 28 días, indicador preponderante para calcular el costo de los créditos en el sistema financiero mexicano, rompió la barrera de 3.3 por ciento.

Ahora se coloca en 3.2968 por ciento, acercándose a menos de 50 puntos base de la tasa líder por primera ocasión en la historia.
La diferencia entre la tasa líder de Cetes y la de la TIIE es ya de sólo 0.4968 unidades.

No es poca cosa observar un rédito líder y el promedio de un costo crediticio tan cercanos entre sí; es señal de que existen presiones para que las tasas sigan a la baja, buenas noticias al menos en el papel.
La caída de tasas nominales ya se refleja en el indicador más importante para millones de mexicanos, el que fija la tendencia del costo de los créditos.

Las estadísticas del banco central mexicano están actualizadas al mes de febrero y marcan un nivel promedio de 30 por ciento en el mercado de consumo, rédito que debería ser inferior en cuanto se publiquen los datos nuevos. De acuerdo con el nivel actual de las tasas de interés y el margen que se manejaba hasta el mes de febrero entre la tasa promedio de la TIIE y el costo nominal de los préstamos, debe existir al menos un retroceso de un punto porcentual.

De ser así, significaría que por primera ocasión en la historia el costo promedio de los préstamos al consumo rompe niveles nominales de 30 por ciento.

Ayer martes se ligaron ocho semanas de tasa líder en menos de 3 por ciento, dos meses en los que los vaivenes en el mercado de dinero se han presentado, pero no tan considerables como para provocar un repunte.

Es este periodo el que permitió marcar el punto de inflexión para la TIIE, acercándose a su nivel de piso; por el momento no se contempla que llegue a igualar el nivel que registra el Cete a plazo de 28 días.
Sin embargo, estar a menos de medio punto porcentual es una señal de lo que puede o debe suceder.

El descenso inició justo hace un año, cuando el promedio de la TIIE se estabilizó durante dos meses alrededor de 4.30 por ciento.

En ese lapso los indicadores como el tipo de cambio, bolsa de valores y desde luego las tasas de interés, fueron también consolidando una fase de relativa estabilidad, que sirvió para posteriores ajustes.

Finalmente en octubre de ese año el promedio de la TIIE rompe el piso de los cuatro puntos porcentuales; es decir, solamente bastaron ocho meses para colocarse en el piso.

Entorno de ensueño
Hoy México vive un contexto soñado hace décadas, condiciones que parecen arrancadas de las crónicas del desarrollo estabilizador hace ya 50 años.

El tipo de cambio no es factor de preocupación para prácticamente ninguno de los agentes económicos, la inflación está bajo control y con tendencia decreciente, que en el caso de la subyacente –la que no considera productos volátiles– ya se ubica prácticamente en menos de 3 por ciento.

Para completar el panorama, la tendencia de las tasas es decreciente en todos los términos, especialmente en los referentes para fijar el costo de los préstamos.

Incluso, la reforma financiera del año pasado puso las bases para la recuperación en el dinamismo del crédito, sólo falta que suceda.
El riesgo país es otro indicador de confianza en México; al cierre de la semana pasada se colocó en 140 puntos base, su mínimo es de 71 puntos alcanzado en junio de 2007.

Sólo el contexto o entorno global parece actuar como contrapeso a lo que debiera ser desde por lo menos hace algunos meses, la recuperación del crédito.

El riesgo externo perdura, es posible que sea el factor que mantiene cautos a los prestamistas; aunque dicho elemento no ha impactado en lo interno, al menos por el momento.