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¿Ha pensado en bajar la compra de bonos del BCE, Sr. Draghi?

En el entorno actual, haga lo que haga, el Banco Central Europeo estará en un aprieto. El BCE corre el riesgo de quedarse sin deuda alemana para comprar a fin del primer trimestre
Álvaro Montero
draghi

(Bloomberg)

En los próximos meses, el presidente Mario Draghi y sus colegas tendrán que decidir qué hacer con el plan de adquisición de bonos que va rumbo a superar 1.7 billón de euros. Sus compras actualmente tienen como fecha prevista de finalización en marzo. Después de eso tienen dos opciones: extender el plazo al ritmo actual de 80 mil millones de euros por mes o iniciar una reducción gradual de las compras. Si bien cortar en seco en teoría también es una opción, puede que no se la considere seriamente.

Hasta ahora el debate público se ha centrado en simplemente extender el programa. La decisión del Reino Unido de dejar la Unión Europea ha nublado las perspectivas de crecimiento económico en la zona euro de 19 naciones, lo que hace que proporcionar más estímulo sea un resultado más probable. La inflación no está ni cerca de la meta del BCE de apenas por debajo del 2 por ciento: otra buena razón para seguir comprando.

Pero los economistas de Goldman Sachs calculan que el BCE corre el riesgo de quedarse sin deuda alemana para comprar a fin del primer trimestre, y un retoque de las normas del programa podría no dar mucho más tiempo.

¿Entonces habrá que reducir las compras?

Los riesgos y los efectos secundarios de una política monetaria super-flexible aumentan con el tiempo, no se cansa de decir el presidente del Bundesbank Jens Weidmann. El exceso de liquidez creado por la flexibilización cuantitativa o QE –el balance del BCE nunca ha sido más grande- puede aumentar la volatilidad de los precios de los activos y reduce las primas de riesgo, por ejemplo sobre los bonos de los gobiernos periféricos.

El riesgo de que la flexibilización cuantitativa se vuelva irreversible si se le mantiene habla a favor de terminar con las compras, sostiene Patrick Artus, economista jefe del banco de inversión francés Natixis.
Pero todavía hay algunos “peros”.

Si el BCE decide reducir las compras, “correría el riesgo de desatar una nueva crisis de deuda en la periferia”, dice Artus.

Podría producirse un fuerte aumento de los diferenciales de rendimiento entre los países periféricos y los centrales, debilitaría la solvencia de los países y haría que el euro se apreciara, agregó.