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Grecia se juega otra carta, difiere pago

Grecia se convertirá en el primer país en aplazar un pago al Fondo Monetario Internacional en tres décadas. El país europeo aprovechó los beneficios de ciertas clausulas que le permiten a un país deudor evitar caer en el incumplimiento de obligaciones.
Efraín Hilario
Efraín H. Mariano
05 junio 2015 5:10
[Bloomberg] Alarmantes tasas de desocupación entre los jóvenes: FMI. 

[Bloomberg] Alarmantes tasas de desocupación entre los jóvenes: FMI.

El hecho más allá de parecer una derrota en su actual “crisis” financiera, parece un triunfo estratégico en sus aspiraciones para esquivar la bancarrota.

Grecia, que se enfila inevitablemente a la quiebra, recibió el visto bueno por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) para juntar los cuatro vencimientos que tenía agendados para este mes, en un solo pago que deberá realizar el 30 de junio -por mil 600 millones de euros.

El país europeo aprovechó los beneficios de ciertas clausulas que le permiten a un país deudor evitar caer en el incumplimiento de obligaciones con la entidad financiera.

Desde el punto de vista estrictamente legal, la decisión de Atenas no pone a la nación helena en suspensión de pagos; al contrario, psicológicamente le otorga un triunfo estratégico en su lucha por convencer a sus acreedores de que flexibilicen sus demandas y accedan a nuevos desembolsos.

Esa jugada ya recibió los primeros frutos. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, otorgó un espaldarazo al gobierno de Alexis Tsipras con el argumento de que la relajación de las exigencias de la deuda de Grecia debería seguir siendo un componente necesario de cualquier paquete de rescate para garantizar que el programa realmente salve a la atribulada economía griega.

Atenas trabaja horas extras para destrabar el último tramo de un rescate por 7mil 200 millones de euros), monto que le permitiría cumplir con sus obligaciones financieras, y al mismo tiempo escapar de las fauces de la bancarrota.

Sin embargo, algunos de sus acreedores europeos, principalmente Alemania, se han opuesto a flexibilizar las condiciones de la deuda griega y, en su lugar, han instado a que Atenas implemente duras reformas económicas. Esta posición choca con la del nuevo gobierno de Tsipras, quien mantiene una postura contra la austeridad excesiva.