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Endeudamiento externo del país, crece a su menor ritmo en 5 años

La eventual restricción en el mercado crediticio global provocaría que en México se incrementara la competencia del sector público y privado por los recursos internos.
Esteban Rojas
Esteban Rojas
17 abril 2015 5:0
Dólares

(Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- La tasa de 7.40% es la más baja desde el año 2009; en términos de flujo el incremento fue de 28 mil 960 millones de dólares.

En 2014, se dio un giro significativo en materia de flujos de recursos del exterior a México. A la caída en los ingresos por exportaciones petroleras se le vino a sumar una fuerte desaceleración en la generación de divisas mediante la contratación de deuda externa.

De acuerdo con los datos más recientes publicados por el Banco de México, el saldo de la deuda externa bruta de México alcanzó una cifra sin precedente de 420 mil 500 millones de dólares al cierre del 2014.
Sin embargo, su crecimiento fue de solamente 7.40 por ciento, el más bajo desde el año 2009.

Durante el periodo comprendido entre 2010 y 2013, la deuda externa bruta del país creció a una tasa promedio anual de 26.57 por ciento.
Dicha tasa de crecimiento contrasta fuertemente con la que se registró durante el año pasado.

En términos de flujos, el año pasado la deuda externa bruta de México aumentó 28 mil 960 millones de dólares.
En 2013 la deuda subió 48 mil 345 millones de dólares y en 2012 la cifra fue de 62 mil 993 millones.

Precisamente en ese año se alcanzó el punto más alto de endeudamiento medido por flujos, después de la crisis economía mundial, originada en el sector inmobiliario de Estados Unidos.

El fuerte crecimiento de los ingresos de divisas a nuestro país, vía endeudamiento externo entre 2010 y 2013 se debió a la existencia de liquidez y el bajo costo del dinero prevaleciente en el contexto internacional.

A su vez, ésta liquidez se originó a partir de las políticas monetarias expansivas de los principales bancos centrales de naciones desarrolladas, entre los que destaca la Reserva Federal de Estados Unidos, como puntal de la expansión monetaria en todo el mundo.

El ciclo virtuoso del financiamiento externo dio sus primeras señales de empezar a agotarse en el 2014, debido a la terminación de la inyección de liquidez por parte de la Fed mediante la compra de bonos, y una postura más cautelosa de los demandantes y oferentes del financiamiento.

Los inversionistas iniciaron un periodo de espera en la maduración de las condiciones para un ciclo de alza en la tasa de referencia de la principal economía del mundo, lo que podría ocurrir durante el año en curso.

De seguir avanzando el proceso de normalización de la política monetaria de la Fed, el acceso al financiamiento externo podría volverse más restrictivo, especialmente para los mercados emergentes.

El efecto en el mercado de crédito
De este modo, dicho proceso puede disminuir los flujos de recursos a naciones emergentes como México, y éste podría volverse más caro con relación a los últimos cinco años.

El menor dinamismo del endeudamiento externo puede provocar una mayor competencia por los recursos financieros internos, con la consiguiente presión sobre las tasas de interés y el tipo de cambio.
Ayudar a suavizar estos aspectos, será la verdadera prueba de fuego para la recién aprobada reforma financiera.

Si el escenario se confirma, los próximos meses serán de escasez crediticia, o de un entorno más restrictivo.
Las consecuencias de la “normalización monetaria” en Estados Unidos es la disminución de la liquidez; por muchos años el exceso monetario fue la norma en los mercados, eso ya cambió.

Lógicamente, también terminó la era del dinero excesivamente barato, mismo que en muchos casos tenía un costo incluso cercano al cero por ciento.

Lo anterior, a pesar de que en otras regiones como Europa y Japón, la liquidez todavía es una realidad y un contexto normal para los mercados en esas regiones; pero el mundo ha fijado sus ojos en Estados Unidos, país del que tenemos una elevada dependencia.