Mercados

Abre el BCE la posibilidad de un Quantitive Easing

Por primera vez el presidente del BCE aceptó que la deflación es un riesgo real para la economía del bloque europeo
Antonio Sandoval
04 abril 2014 5:0
  [Bloomberg] El pronóstico del presidente del BCE sobre la debilidad económica, igual al del mes pasado. 

[Bloomberg] El pronóstico del presidente del BCE sobre la debilidad económica, igual al del mes pasado.

CIUDAD DE MÉXICO.- La amenaza de una deflación es real y para evitarla el Banco Central Europeo (BCE) está dispuesto a utilizar medidas monetarias no convencionales, junto con otras herramientas disponibles.

Así lo aseguró ayer el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, una vez que decidió junto con su equipo mantener el nivel de las tasas de interés de referencia de la eurozona en 0.25 por ciento.
Para los mercados, una de las medidas no convencionales que el BCE podría utilizar es precisamente el Quantitive Easing, compra de activos o estímulos monetarios.

La lucha contra la posibilidad de una deflación se convertirá en prioridad, a juzgar por las palabras del presidente del BCE, los mercados consideran que puede tomarse la alternativa del estímulo monetario debido a que es un esquema probado que hasta el momento refleja buenos resultados.


Las bolsas europeas reaccionaron positivamente, la plaza española tocó su nivel más alto en 3 años mientras que otras se acercaron a sus mayores niveles del año.

La compra de activos sería la opción para dotar de liquidez el sistema europeo e impulsar la actividad económica, la demanda y el crecimiento de los precios, el reconocimiento de la amenaza deflacionaria es el primero que se hace en la historia del BCE; en meses pasados incluso el propio Draghi parecía incomodarle la insistencia de los mercados cuando hablaban de una amenaza llamada deflación. Otras medidas pueden ser una ronda adicional de préstamos baratos

Deflación, problema de consumo

En la historia moderna de los bancos centrales, muchos años la lucha contra la inflación fue una de las grandes prioridades; de hecho, eso marcó el destino económico de regiones enteras, los periodos de hiperinflación en Latinoamérica en la década de los ochenta del siglo pasado fue un ejemplo de los efectos perniciosos en el crecimiento descontrolado de los precios.

Pero, los tiempos cambiaron, el problema crónico de un lento crecimiento en varias zonas del planeta derivaron en desplomes en ramos como el consumo, exceso de inventarios y un círculo vicioso igual o más peligroso.

La inflación excesivamente baja y una eventual deflación no puede ser aceptada por los bancos centrales del mundo porque no se sustentan en esa lucha antiinflacionaria iniciada hace 30 años, sino en un deterioro del ritmo de crecimiento económico, con infinidad de consecuencias.

El riesgo de que la deflación se inserte en la economía de varios países es totalmente real, a principios de la década de los años ochenta se hablaba de ese riesgo en naciones como Japón, las predicciones fueron desdeñadas y el país del sol naciente ha vivido décadas enteras con el fenómeno, muchas generaciones de japoneses no saben lo que es el incremento de los precios sino todo lo contrario, lo que inhibe o desploma el consumo.