Mercados

Crecimiento, ahora la eurozona prende los focos amarillos

El PIB de la zona euro experimentó una expansión de 0.3 por ciento en el segundo trimestre del año, por debajo de la previsión del mercado que esperaba 0.4 por ciento.
Efraín H. Mariano
16 agosto 2015 21:29 Última actualización 17 agosto 2015 5:0
Angela Merkel

Alemania es la principal locomotora del bloque. (Reuters)

En el contexto de una clara pérdida de impulso de la economía en China, la eurozona también tiene de qué hablar al respecto.

Alemania, Francia e Italia han experimentando crecimientos inferiores a las estimaciones durante el segundo trimestre, cifras que sumadas a los recientes acontecimientos en China, han encendido los focos amarillos por la posibilidad de una nueva recaída en la economía mundial.

El PIB de la zona euro experimentó una expansión de 0.3 por ciento en el segundo trimestre del año, por debajo de la previsión del mercado que esperaba 0.4 por ciento.

Alemania, la principal locomotora del bloque, se aceleró de forma tímida, con una expansión de 0.4 por ciento, inferior a la previsión de los analistas de 0.5 por ciento.

Francia, la segunda mayor economía regional se quedó estancada por primera ocasión en el año, sin registrar expansión, frente a la estimación del mercado de un crecimiento de 0.2 por ciento.

Italia creció 0.2 por ciento entre abril y junio, por debajo de la meta de los expertos (0.3 por ciento), confirmando que su tímida recuperación luego de tres años de recesión ha perdido fuerza.

La desaceleración del área de las 19 naciones se produce en momentos en los que el Banco Central Europeo (BCE) ha aumentado sus estímulos monetarios en la región y en el euro se ha depreciado frente al dólar, dos factores que deberían jugar a favor de la economía del bloque.

Sin embargo, la economía de la zona euro ha perdido impulso, lo que no puede ser tomado a la ligera y ya encendió algunos focos amarillos entre sus autoridades monetarias.

Algunos expertos consideran que la economía de la zona podría reflejar los estragos de la desaceleración de China y la incertidumbre financiera de Grecia.