Mercados

Refugio por excelencia; onza de oro está cerca de mil 200 dólares, otra vez

La fortaleza del dólar inhibe a los commodities que son tasados en esa moneda, sin embargo, si la demanda de alguno de ellos se dispara, este deja atrás el efecto cambiario y se aprecia. 
Álvaro Montero
[Em 2013, los precios del oro cayeron 28% / Bloomberg] 

[Em 2013, los precios del oro cayeron 28% / Bloomberg]

El mercado de commodities está bastante volátil en las últimas semanas.

La espera de un incremento de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, y las cifras económicas que podrían sustentar el movimiento, tienen a las materias primas en un vaivén de cotizaciones.

El caso de la onza de oro es ilustrativo, cada vez que se aproxima esa posible alza en las tasas, registra un debilitamiento, con fluctuaciones relevantes. La onza de oro inició el año en mil 184 dólares y llegó a subir a poco más de mil 300 dólares, un avance de casi 10 por ciento.

Lo anterior, cuando se anticipaba que un cambio de tasas no se contemplaba en el corto plazo -al menos antes de marzo no se preveía.

Además, la fortaleza del dólar fue aprovechada por inversores que buscaron el refugio por excelencia, para evitar pérdidas en otros instrumentos.

Conforme se acercaba el factor clave, la reunión de la Reserva Federal en el mes de marzo, la onza perdía fuerza gradualmente, desde mil 300 dólares que había marcado en enero, hasta caer a su mínimo del año en mil 149 dólares el 17 de marzo, lo anterior le significó una pérdida de 11.7 por ciento.

Después de esa fecha, la onza de oro se ha recuperado, hasta niveles cercanos a mil 200 dólares, con altibajos que van por debajo de mil 180 y poco más de mil 210 dólares.

Sin embargo, en las últimas dos semanas, el metal dorado no pudo regresar al soporte clave y se mantuvo alejado.

Finalmente en la sesión de este jueves marcó un avance importante, de 9.97 dólares en el mercado de físicos y de 9.40 dólares en el de futuros, para concluir en mil 192.81 y mil 192.40 dólares, respectivamente.

La onza de oro puede variar mucho, pero nunca deja de ser el refugio por excelencia en los mercados financieros.