Mercados

Caída del oro, ¿hora de invertir en metales preciosos? / I

El afamado inversor y gurú de las materias primas, Jim Rogers, sintetiza su mejor consejo de inversión en cinco palabras: “compra barato y vende caro”.
Rincón Del Experto
ME. Oro

ME. Oro

La frase Jim Rogers,compra barato y vende caro”, pese a su aparente obviedad, en el mundo de los mercados no lo es tanto.

La sencillez de la recomendación del también ex socio de George Soros, es reiteradamente ignorada por la absoluta mayoría de inversionistas.

Es curioso que las personas en sus compras de la vida cotidiana, busquen de manera natural los precios más bajos y aprovechen las ofertas de toda clase de artículos para recibir más por menos.

Pero cuando se trata de inversiones, lo barato no les gusta. Ejemplos hay miles. Las dos fuerzas que mueven el mercado, miedo y ambición, lleva a estos inversores a comprar justo cuando determinado activo está caro y por tanto los riesgos de desplome son mayores, y a vender cuando está barato y el riesgo es menor.

En este contexto, el oro y la plata –los metales preciosos monetarios, no son la excepción.

Los últimos días la plata y en especial el oro han sufrido importantes caídas que los han llevado a mínimos no vistos desde septiembre de 2009 y abril de 2010, respectivamente.

Pueden leerse como es habitual toda serie de notas y artículos de opinión que hablan de lo mal que se ha comportado el precio del oro desde 2011 y que su atractivo como activo refugio “se ha perdido”.

Otros más hablan de que los metales preciosos “ya perdieron brillo”. Nada está más alejado de la realidad.

La verdadera historia de los metales preciosos se está viviendo en el mercado físico, no en el especulativo de papel donde abundan los nerviosos vendedores.

Desde Asia, y en particular China, se continúa importando cantidades enormes de oro que jamás volverá a Occidente.

Hace unos días el Banco Popular de China actualizó sus cifras de reservas áureas y dijo tener mil 658 toneladas.

Las cifras no cuadran, por lo que es evidente que Beijing –al estilo de lo que se presume hace con sus cifras de crecimiento del PIB, está publicando las cifras que quiere y que considera le conviene más.

Pero que a nadie le quede duda: los chinos tienen mucho más oro del que admiten, y seguirán acumulándolo como estrategia de largo plazo contra el dólar y a favor del yuan.

Continuará . . .