Mercados

Buena semana para metales industriales

La semana que concluyó el 21 de noviembre registró avances significativos en los castigados precios de los metales que sólo reflejan la alicaída economía mundial.
Álvaro Montero
Mauro Álvaro Montero
24 noviembre 2014 5:5
Acero

(Foto: Bloomberg/Archivo)

CIUDAD DE MÉXICO.- Durante las cinco recientes sesiones en el mercado de Londres, el aluminio, cobre y zinc, así como el níquel, plomo y estaño, acabaron con incrementos gracias a las cifras de manufactura en Alemania y la zona euro.

También China reportó cifras manufactureras, país que se mantendría arriba de los 50 puntos, nivel clave que separa la expansión de la contracción económica, aunque reportó un menor crecimiento.

Los datos sobre manufacturas (índice de Gerentes de Compras) fueron oxígeno para los precios en el London Metal Exchange (LME).

El aluminio contrarrestó la pérdida de la semana previa cuando cedió 1.61 por ciento, con un avance idéntico, para cerrar en 2 mil 54.50 dólares por tonelada.

El cobre rescató un avance de 0.30 por ciento y se mantuvo por tercera semana consecutiva arriba de 6 mil 700 dólares la tonelada, pero con altibajos.

En tanto, el zinc subió con fuerza; en la semana avanzó 1.73 por ciento, a 2 mil 298 dólares la tonelada.

El avance más significativo lo registró el níquel, al colocarse en su mejor nivel de 7 semanas; ganó en el más reciente periodo 6.71 por ciento, para venderse la tonelada en 16 mil 625 dólares.

El hecho de que las cotizaciones presenten este ajuste al alza es una buena nota, ya que los precios han recibido presión bajista por la caída en el consumo y menores expectativas de crecimiento.

A simple vista podría decirse que una baja en los precios es buena para los consumidores, pero al estar relacionada en estos momentos con el menor crecimiento mundial, se vuelve un foco rojo, porque los productores dejarán de producir al actual ritmo para mantener precios estables, lo que a la postre significaría una reducción de las plantillas laborales, que serían menores ingresos para las familias y éstas a su vez consumirían menos, creando un círculo vicioso.