Mercados

BMV cae 0.8% y liga cuatro días a la baja

Por cuarto día consecutivo, el Índice de Precios y Cotizaciones cerró a la baja, ahora de 0.79%, con lo que cayó a su mínimo nivel en más de dos meses. En Nueva York, las bolsas también cayeron, arrastradas por emisoras del sector energético.
Abraham González
07 diciembre 2015 15:44 Última actualización 07 diciembre 2015 15:51
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(Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- En línea con el mercado accionario en Nueva York, el Índice de Precios y Cotizaciones cerró la sesión con un descenso de 0.79 por ciento, con lo que liga cuatro días a la baja y se ubica en un nivel mínimo en poco más de dos meses.

Al cierre de las operaciones, el principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores se ubicó en 42 mil 655.24 puntos, un nivel que no se veía desde el 30 de septiembre.

El balance de la jornada arrojó 22 emisoras, de las 35 del índice, con caídas, 12 con ganancias y una más sin movimientos.

Las empresas con los descenso más pronunciados en el día fueron Industrias Peñoles, cuyos títulos se contrajeron 3.95 por ciento; Gentera, con 3.48 por ciento, y Grupo Financiero Inbursa, con 2.95 por ciento.

En contraparte, las de mayores alzas fueron OHL México, con un avance de 3.38 por ciento; Genomma Lab Internacional, con 2.84 por ciento, y los de Empresas ICA con 2.52 por ciento.


En Wall Street, las pérdidas estuvieron encabezadas por el índice tecnológico Nasdaq, el cual perdió 0.79 por ciento, seguido del S&P 500 y el promedio industrial Dow Jones, con descensos de 0.70 y 0.66 por ciento, respectivamente.

El nuevo desplome en los precios del petróleo también tuvo un impacto negativo sobre las emisoras del sector energético, pues al interior del S&P 500 mostró una contracción de 3.67 por ciento.

Entre las acciones relevantes más afectadas estaban las de Marathon Oil y Southwestern Energy, con descensos de 8.31 y 8.01 por ciento, respectivamente, aunque otras empresas cayeron incluso más de 15 por ciento.

Exxon, Chevron y Shlumberger se contrajeron 2.61, 2.71 y 2.56 por ciento, respectivamente.

La agenda económica tanto en Estados Unidos como en México estuvo prácticamente vacía, por lo que los inversionistas incorporaron principalmente los efectos del sector petrolero.