Mercados

¿Una buena empresa necesariamente es una buena inversión?

El buena nombre de una empresa puede influir para la toma de decisiones de inversión; pero para que sea rentable hay que evaluar su precio de cotización y su política de pago de dividendos.
Rincón Del Experto
Montserrat Antón, subdirectora de Análisis Bursátil de INVEX
13 julio 2017 5:0
Breogan, la computadora de 350 mil dólares para 'mover' la BMV

Un grupo de jóvenes creo Breogan una computadora con la que se puede vender y comprar acciones en automático, cuando la maquina identifica un negocio atractivo. Alberto Sánchez, director general de Gacs, nos habla sobre este proyecto.proyecto.

Una buena empresa es una definición amplia.

Para algunos es una buena empresa porque se identifican con sus marcas; para otros, porque ofrece productos o servicios que generan un bien a la sociedad o porque no daña al medio ambiente. Incluso podría ser descrita de esta forma por ser una compañía que genera empleos.

Sin embargo, existe el riesgo de confundir una buena empresa con una buena inversión a través de comprar sus acciones.

Pueden tomarse decisiones de inversión basadas en el nombre de una compañía y no con base en aquello que realmente generará valor para el inversionista: la valuación de la empresa en comparación con el precio de sus títulos en el mercado y los ingresos que genera la acción (es decir, la ganancia de capital y los dividendos).

Si el titulo accionario de una empresa cotiza en el mercado al precio que se estima justo (su valor intrínseco) y no paga dividendos, a pesar de que sea una compañía con marcas que me gustan, que ofrece productos o servicios en beneficio del consumidor y que no dañan al medio ambiente, que sea mexicana y genere empleos, será posiblemente una mala inversión.

Probablemente no ganaré nada con ella, más que sentirme orgulloso de ser su accionista; pero sería un inversionista poco racional. ¿Por qué? Porque el precio justo refleja el valor de los ingresos futuros.

Sin duda muchos inversionistas (incluso institucionales, como las Afores) deciden no invertir en ciertas acciones porque su giro no les parece adecuado (como empresas de cigarros, por ejemplo).

Pero, el invertir en una empresa que vende medicinas solo porque ayuda a tratar a enfermos es poco lógico desde el punto de vista económico. Mejor sería hacer donativos a estas empresas, o a otras instituciones con esa causa.

La clasificación de una buena acción, claro está, no será estática; dependerá de dos factores: el primero - y más volátil - el precio de cotización de la acción; el segundo, la práctica de pago de dividendos de la empresa.

Hay que tener cuidado en los sesgos que pueden ocurrir al tomar decisiones de inversión y reconocer que una buena empresa puede ser una pésima inversión.