Mercados

Señales alcistas
en la tendencia del IPC 
de la bolsa de México

Hay tendencia de alza en la BMV desde mediados de marzo a la fecha, pero desde junio se consolida en un rango horizontal, previo a la reanudación de su ciclo ascendente, como suele ocurrir en este patrón de comportamiento.
Álvaro Montero
Felipe Sánchez
10 julio 2014 5:5
Gráfica del IPC 02042014

Gráfica del IPC 02042014

CIUDAD DE MÉXICO.- Después de una etapa de nerviosismo entre los participantes que operan en el mercado accionario mexicano, hay algunas señales que podrían modificar el panorama.

El promedio de precios de la bolsa de México acumulaba ya un par de meses moviéndose dentro de un rango aproximado entre 42 mil y 43 mil puntos; sin embargo, la semana pasada el índice de la bolsa consiguió superar con claridad la barrera de las 43 mil unidades. Ayer miércoles el principal ijdicador de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) quedó ya en 43 mil 687 puntos.

Mientras tanto, los índices de la bolsa de Nueva York han establecido nuevos máximos de toda su historia, lo que hace evidente que la plaza mexicana reporta un rezago comparativo, ya que su lectura más elevada proviene del 28 de enero de 2013, en 45 mil 913 puntos. En contraste, de entonces a la fecha, el índice S&P 500 ha establecido 70 récords, mientras que la BMV sigue a la espera de un nuevo máximo.

Causas de la apatía en la BMV
Existen razones que lo explican, pero la principal es que el mercado interno de la economía se ha estancado.

Localmente, una reforma fiscal cuyo impacto inmediato es una merma en el gasto del consumidor, y una consecuente afectación en las ventas de las empresas.

En el ámbito externo, influyó un derrumbe de la actividad económica de Estados Unidos durante el primer trimestre del año, que de acuerdo con cifras apenas revisadas, dadas a conocer hace un par de semanas, fue de 2.9 por ciento negativo, mucho peor a lo inicialmente calculado de 0.1 por ciento positivo. Sabido es que un trastabilleo de la economía estadounidense provoca algo más que un titubeo en la economía mexicana.

Además, en las semanas recientes, los mercados internacionales han sido afectados por distintos factores, por ejemplo, el conflicto en Ucrania y la inestabilidad política en Irak.

De manera que los flujos monetarios internacionales nuevamente buscaron refugio en activos considerados seguros, como los bonos del Tesoro estadounidense, los bonos alemanes o los gilts ingleses, en detrimento de los valores de países emergentes, aunque en menor medida para el destino mexicano.

Regresando al contexto local, desde hace bastante tiempo afecta el tema de las llamadas reformas estructurales, ahora en la fase de aprobación de las leyes secundarias de telecomunicaciones, y de manera inminente en las energéticas.

Pero el tema ha generado turbulencias a lo largo de muchos meses, lo que afectó en gran medida a la bolsa de valores.

Ya sea por la reforma fiscal, o por los cambios provenientes de las reformas, lo cierto es que varias empresas líderes que operan en la bolsa de México han sido perjudicadas, y ello se refleja en sus tendencias negativas o en el estancamiento de sus cotizaciones.
La paradoja del mercado

Los mismos temas señalados anteriormente, son los que explicarían los motivos para estar optimistas en los mercados, una auténtica paradoa.
Por ejemplo, en Estados Unidos, se sabe que en gran medida el desfonde del PIB en el primer trimestre del año se debió a un invierno extremo, pero las señales recientes, como las boyantes cifras del empleo, o incluso el comunicado de política monetaria de la Fed, y los discursos de algunos de sus representantes, son de una recuperación de la actividad económica en ese país.

Los pronósticos a la baja que todas las instituciones internacionales han hecho para el PIB de 2014, se explican por la aritmética necesaria para ajustar sus proyecciones a la realidad de que el primer trimestre fue desastroso, pero no porque una desaceleración económica siga vigente.
Existe coincidencia en que los buenos números comenzarán a notarse en el segundo semestre.

Otras preocupaciones internas podrían tornarse en buenas noticias: la muy cercana aprobación de las leyes secundarias pendientes, una asimilación paulatina de los efectos de la reforma fiscal y un incremento gradual del gasto de inversión del gobierno.

Por supuesto, una base de comparación reducida beneficiará una positiva tasa de crecimiento para el PIB del próximo año. Esto podría anticiparse desde ya, y en lo que resta del año, en los mercados nacionales.

Las señales técnicas en la gráfica del IPC indican la reanudación del ciclo alcista.

Los riesgos visibles son una ralentización de la economía en Estados Unidos o una aceleración que derive en una subida acentuada de las tasas de interés.

Cuál sería el mayor riesgo, ¿estar fuera o dentro del mercado?