Mercados

Rincón del Experto: La economía y las ventanas rotas

Fenómenos naturales, como los terremotos que afectaron a México en septiembre, pueden crear oportunidades de crecimiento para la economía, pero también hay que considerar los costos "escondidos".
Rincón Del Experto
Joan Enric Domene, gerente de análisis económico en INVEX
15 noviembre 2017 5:0
edificios dañados

edificios dañados

Recientemente observamos en Estados Unidos un rebote de las cifras macro en septiembre ante los trabajos de reconstrucción y la reposición de pérdidas que provocaron los huracanes a la Unión Americana.

La devastación de estos fenómenos naturales dejó un fuerte crecimiento de la economía en el trimestre, pese a que generó numerosas pérdidas y la paralización de las actividades económicas.

En México, por otro lado, los sismos dejaron cifras económicas negativas en septiembre, aunque se espera una recuperación en los siguientes meses debido al mismo efecto de reconstrucción y reposiciones.

Sin embargo, la destrucción y posterior reposición no dice mucho sobre el crecimiento.

La parábola que mejor lo describe se remonta a 1850 y lo reduce a una ventana rota. El ejemplo propone una venta rota, cuya reparación beneficia al cristalero, que así comprará pan al panadero, quien a su vez le comprará al zapatero, etc.

Bajo este pensamiento, la sociedad podría llegar a la conclusión que la destrucción es beneficiosa para la economía al generar un gasto en cadena. No obstante, este razonamiento ignora los costos “escondidos de esta actividad.

El dueño de la ventana está obligado a comprar una nueva, lo que lo convierte en un gasto de mantenimiento. El gasto genera una reducción de la renta disponible que se hubiera destinado a otra finalidad, eliminando así la oportunidad de que otro comerciante distinto del cristalero se beneficie.

Con esto, se llega a la conclusión de que la sociedad pierde el valor de los objetos innecesariamente destruidos.

Esto sugiere un crecimiento menor en el futuro menos inmediato. La lenta recuperación de los sismos generó una contracción del PIB en el tercer trimestre (0.2 por ciento negativo), aunque se espera un efecto rebote en el cuarto (un crecimiento de 0.5 por ciento).

Sin embargo, hay que tener claro que hay un efecto dañino en el PIB pese a que las estimaciones de crecimiento del consenso para este año se mantengan prácticamente sin cambios en 2.1 por ciento.

La desaceleración del consumo en los próximos meses será ligeramente mayor a la que hubiera sido en ausencia del terremoto debido al uso ineficiente de crédito y ahorros destinados a reponer lo perdido.