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¿Quantitative easing
a la vista en China?

China, que se encuentra inmersa en una situación de baja actividad de producción y comercial, podría recurrir a estímulos no convencionales para blindar su economía.
Efraín Hilario
Efraín H. Mariano
14 abril 2015 10:24
Bandera China (Bloomberg/Archivo)

China enfrenta vientos en contra. 

China, la segunda mayor economía del mundo, viene de su menor expansión en 24 años durante 2014, con un crecimiento de 7.4 por ciento.

En marzo, sufrió un importante revés en su actividad comercial, elevando las expectativas de que Beijing podría aplicar nuevos estímulos monetarios.

El Banco Central de China, que desde noviembre ha recortado en dos ocasiones las tasas de interés, podría ser empujado ahora más que nunca a aplicar un programa de alivios no convencionales, como las compras de bonos de Estados Unidos, Europa y Japón, para blindar a la economía y alejar la deflación.

El responsable de la economía en China, el ministro Li Keqiang, ya ha dicho que su gobierno podría efectuar nuevas intervenciones paraestimular el crecimiento en caso de ser necesario.

Por su parte el gobernador del banco central, Zhou Xiaochuan, ha reconocido que el crecimiento económico ha caído “drásticamente”.

El factor anterior junto con la baja inflación, deberían obligar al gobierno a estar alerta a la posibilidad de una deflación, o una caída generalizada y dañina en los precios.

La Administración General de Aduanas informó que las exportaciones sufrieron una caída de 14.6 por ciento en marzo, hasta 144 mil millones de dólares, frente a las previsiones de un incremento de 12 por ciento en sus ventas al exterior.

Las importaciones se redujeron 12.7 por ciento, a 141 mil millones de dólares.

Como resultado, el superávit comercial chino se desmoronó en marzo 62.6 por ciento, a tres mil millones de dólares, muy lejos de la previsión del mercado de un excedente de 45 mil millones de dólares.


La inesperada caída de la actividad comercial, principalmente la debilidad de la demanda de importaciones, podría empujar a los responsables de la política monetaria de China a aplicar un programa de alivios no convencionales.

Simultáneamente, podría golpear las cifras del crecimiento económico del primer trimestre, que se darán a conocer esta semana y que podrían mostrar una desaceleración aún mayor al crecimiento de 7.3 por ciento de los últimos tres meses de 2014.