Mercados

En el Nasdaq todavía faltan los inversionistas de “a pie”

El múltiplo del mercado está dos veces abajo del registrado hace 14 años, cuando colapsó la primera generación del sector tecnológico con las puntocom.
Felipe Sánchez
Introduzca el texto aquí
20 octubre 2014 5:0
nasdaq

nasdaq

CIUDAD DE MÉXICO.- Luego de una semana turbulenta, la pregunta es ¿habrá llegado la hora de la corrección?, especialmente para mercados como el Nasdaq.

Si bien, nada es descartable y difícilmente se puede anticipar, por no decir que imposible, las cifras muestran que el Nasdaq está muy lejos en términos de múltiplos, de registrar una macrocorrección como la de hace 14 años.

Para especialistas hay tres factores que no abonan a esa expectativa de corrección mayúscula.

1) El más importante, el múltiplo general del mercado, que está cercano a 30 veces, casi la mitad de las 60 veces precio/utilidad que registraba en el año 2000.

2) Las empresas ahora tienen resultados, inversiones, expectativas de crecimiento; contrario al año 2000 cuando las inversiones en éste mercado se hacían “en el aire”, los inversionistas compraban expectativas futuras sin resultados concretos en las emisoras, se sobredimensionó.

3) Faltan los inversionistas “de a pie”, quienes prácticamente sin ningún conocimiento destinaban recursos en el año 2000 a invertir en un mercado que les habrían prometido era altamente rentable.
múltiplos y cifras , contundentes.

De acuerdo con Luis Raúl Rodríguez, director de análisis de Casa de Bolsa Finamex, los múltiplos en los indicadores todavía están lejos de niveles críticos.

En el caso del S&P500 son de apenas 6.85 veces y los del Dow Jones están en 16.8 veces, muy lejos de los niveles históricos, aunque maneja para el Nasdaq un múltiplo de 55 veces, cercano al de 60 veces precio/utilidad registrado en el año 2000.
No obstante, otros especialistas mencionan un múltiplo promedio de 30 veces.
Para Arturo Rueda, especialista en mercados de capitales, con 28 años de experiencia, el Nasdaq es el único mercado o indicador accionario de Estados Unidos que oscila por debajo de su máximo aunque es el que más ha producido desde sus dos puntos mínimos de los 12 años recientes.

Por ejemplo, desde septiembre de 2002, cuando comenzó la recuperación por el primer período recesivo del siglo, acumula un beneficio de 300 por ciento, contra 220 por ciento del Russell, 150 por ciento del S&P 500 y 135 por ciento de Dow Jones.

A partir de marzo de 2009, cuando comenzó la recuperación de la gran recesión mundial originada por la crisis subprime de Estados Unidos, ha pagado 250 por ciento, contra 220 por ciento del Russell, 190 por ciento de S&P 500 y 152 por ciento del que pagó el Dow Jones.
2000 VS 2014, dos mundos

Desde luego, actualmente no hay comparación con la situación del mercado Nasdaq y las empresas que lo componían en el año 2000.

Entonces las expectativas no tenían límites, pero había una lógica, los paradigmas estaban cambiando con rapidez, fue la transición entre la economía tradicional, o para decirlo mejor, la economía sustentada en la industria, en las fábricas, respecto a la naciente economía basada en el conocimiento y en la tecnología.

El problema fue que la velocidad de subida de los mercados fue muy rápida, y la evolución de las empresas y del mercado real fue más lenta, no correspondió con las expectativas.

Esta asimetría derivó en el cataclismo que todos conocimos o supimos. Las consecuencias traspasaron el mundo financiero y tuvieron repercusiones en la actividad real en todo el mundo.

No todas las empresas sobrevivieron, unas todavía existen pero se estancaron, en otros casos los cambios fueron drásticos. El proceso de consolidación tiene efectos hasta la fecha.

En el pasado el estallamiento de la burbuja fue sorpresiva, inesperada, y cruenta; esta vez la situación parece muy anunciada, y al menos que se trate de un caso de autocumplimiento de expectativas, en realidad el mercado parece consciente, prevenido, uno en el que difícilmente se daría un movimiento explosivo, lo que no excluye correcciones o ajustes de cierta magnitud, pero no traumáticos.