Mercados

Mercados brasileños,
más optimistas de lo
que deberían: IIF

El impeachment a Dilma Rosseuf avanza y los mercados financieros de Brasil se recuperan a medida que un cambio en el gobierno se ve cercano.
Abraham González
Imagen de archivo inversionista rezando en China. (Reuters)

Imagen de archivo inversionista rezando en China. (Reuters)

El impeachment a Dilma Rosseuf avanza y los mercados financieros de Brasil se recuperan a medida que un cambio en el gobierno se ve cercano, sin embargo, la capacidad del partido opositor para realizar ajustes fiscales en caso de asumir la presidencia podría estar sobreestimada, según escribió Ramón Aracena, economista en jefe para América Latina del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), en un informe.

“La bolsa de valores se recuperó tras las noticias sobre la acusación a Dilma, sin embargo, creemos que la euforia del mercado está sobreestimando la capacidad política de una potencial administración liderada por el PMDB para poner en marcha un ajuste fiscal coherente y creíble”, comentó.

En lo que va del año, el índice IBovespa ha ganado más de 23 por ciento, mientras que el real brasileño se ha apreciado 10.7 por ciento frente al dólar en el mismo periodo. Lo anterior ha provocado un rendimiento de más de 37 por ciento en el mercado accionario de ese país, al medirlo en dólares.

La apreciación de la moneda, de acuerdo con el IIF, incluso ha orillado al banco central a intensificar una subasta de swaps cambiarios reversibles (equivalentes a la compra de dólares), para frenar la escalada del real brasileño.

Tras la aprobación del juicio político a Rosseuf en la Cámara Baja del Congreso, la votación irá ahora al Senado, en donde se necesitaría una mayoría de al menos 41 votos, de 81 posibles, para que la presidenta deje el cargo por un periodo de seis meses, lo que daría lugar a una presidencia interina del vicepresidente opositor Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño.

El Senado tendría entonces 180 días para definir si Dilma tendrá que dejar el cargo definitivamente, lo que dejaría a Temer en la silla presidencial hasta diciembre de 2018.

“Mientras que una administración liderada por Temer trataría de aumentar la confianza mediante la adopción de medidas amigables con el mercado y el endurecimiento de la política fiscal, creemos que va a encontrarse con obstáculos significativos para girar darle un giro a la economía”, explicó Aracena.

Entre los riesgos, el organismo señala la posibilidad de que el propio Temer o alguien de su gobierno también esté envuelto en un escándalo.
“Esta incertidumbre puede complicar la tarea de llevar reconocidos tecnócratas a su equipo”, finalizó.