Mercados

Bolsas estancadas, crecen los riesgos de corto plazo

Aunque los indicadores bursátiles de Nueva York se mantienen sobre los puntos altos del año, llevan semanas sin poder continuar su marcha ascendente; parecieran estar atrapados en la indefinición.
Esteban Rojas
[El Dow Jones se mantiene sin cambios durante la apertura de esta jornada. / Bloomberg] 

[El Dow Jones se mantiene sin cambios durante la apertura de esta jornada. / Bloomberg]

Las bolsas de valores, especialmente en el continente, se han estancado; el caso de Nueva York es ilustrativo de lo que sucede.

la semana pasada quedó claro que los mercados están a la expectativa sobre tres temas fundamentales:

1) Los riesgos en Europa, región en la que han arreciado los temores por un eventual default en Grecia.
2) El crecimiento inestable del PIB, el propio Fondo Monetario Internacional advirtió el fin de semana al término de su reunión de primavera que el PIB global crece en forma insuficiente y dispar.
3) El tema de la normalización monetaria en Estados Unidos se mantiene vigente, e incluso puede crece conforme se acerca junio, una de las fechas esperadas para un eventual aumento de las tasas de interés, aunque los propios mercados empiezan a descartarlo.

Sin embargo, junio no deja de generar inquietud, porque todo puede pasar, abril ya quedó descartado por la propia Fed y en mayo no habrá reunión de política monetaria, serán 30 días de mucha incertidumbre.

¿Qué pasa en Wall Street?
El desempeño de indicadores como el Nasdaq lo dice todo, lleva cinco semanas moviéndose en un margen de 4 mil 850 a 5 mil 25 puntos, no rompe hacia arriba en donde lo espera un nuevo nivel histórico, pero tampoco baja demasiado.

Parece no contar con estímulos que le den el impulso definitivo para romper la marca histórica vigente de 5 mil 49 unidades, que tiene ya más de 15 años, pero tampoco se observan posibilidades de que baje más.

El Dow Jones por su parte rebasa los 18 mil puntos y regresa casi de inmediato a niveles inferiores, se mantiene en esa zona, pero tampoco muestra señales de definir una tendencia clara.

En el caso del S&P500 la historia es la misma, se mueve entre 2 mil 50 y 2 mil 120 unidades.

Hace una semanas parecía inminente que el Nasdaq tocaría y registraría una nueva marca sin precedente, pero el tiempo de espera se ha prolongado demasiado.

En la primera semana de reportes financieros, las cifras corporativas se movieron muy semejante a los números de la economía: un día salieron positivos y le inyectaron optimismo al mercado, mientras que otro día no correspondieron con las expectativas.

Lo que pasa en Wall Street es una falta de certeza, que ya se tradujo en un periodo de lateralidad.

Europa, a destiempo
Los mercados europeos suben considerablemente, incluso varios de ellos alcanzan cierres sin precedentes.

Sin embargo, los mercados estaban atrasados debido a que los estímulos del BCE llegaron año y medio más tarde respecto a la Fed.

Los corporativos europeos reaccionan a las expectativas de recuperación en la economía, Mario Draghi ya dió algunas señales al respecto cuando la semana pasada indicó que los estímulos empezaban a reflejarse positivamente en la economía de la región.

Por lo tanto, las bolsas anticipan a las cifras; compran la expectativa y en algún momento venderán la noticia.

En las plazas europeas es tiempo de ganancias, lo que no significa que vivan un periodo de bonanza; por el contrario, están en un momento de recuperación luego de los momentos de crisis que se registró no hace mucho tiempo en la zona.

Latinoamérica vive su destino.
La situación en Latinoamérica no es la mejor en éstos momentos; los inversionistas discriminan pero la región en su conjunto tiene problemas.

Por ejemplo, el Bovespa gana 7.89 por ciento pero el contexto es de volatilidad; la caída del real es de dobe dígito.

El peso mexicano ya impuso nuevo mínimo histórico frente al dólar hace poco más de un mes, y las divisas de la región en general se han depreciado.

La caída de las monedas es un elemento a favor del impulso en las economías de la zona.

Pero, el dólar excesivamente fuerte no es una buena noticia de largo plazo para economías como la de Estados Unidos, que incluso parece mostrar problemas de desaceleración precisamente por ese tema, el de un dólar muy fuerte.

El contexto financiero no ha dejado de ser altamente volátil desde hace ya siete años, y las posibilidades de que deje de serlo se ven lejanas.