Enfoques

Una escuela con el ADN de Google

Max Ventilla, exejecutivo de Google, se dio a la tarea de poner en marcha la primaria AltSchool, en California, donde lo menos que hay son pupitres, ya que predominan las computadoras y las iPads, recursos que utilizan los pequeños para expandir su conocimiento.
Bloomberg
17 junio 2015 18:39 Última actualización 18 junio 2015 6:56
Google. (Bloomberg)

Las formas de pensar incluyen procedimientos cognitivos, razonamiento y creatividad.(Bloomberg)

En esta escuela no hay pupitres, sólo algunas mesas a un costado del aula. En una habitación, tres niños que llevan auriculares Beats trabajan en laptops sobre una cama. Otros dos están en el patio de la azotea tomando medidas para construir un jardín de meditación. En la planta baja, niños más pequeños escuchan audio-libros en sus iPads.

Nos encontramos en AltSchool, una primaria con cuotas de 21 mil dólares al año fundada por el exejecutivo de Google Max Ventilla y respaldada por 133 millones de dólares de capital riesgo y por Mark Zuckerberg. AltSchool comenzó en 2013 con 15 estudiantes en un salón, y este año tendrá cerca de 400 alumnos en ocho planteles en San Francisco y Palo Alto. Su primera escuela fuera de California se abrirá en Brooklyn este año.

Los orígenes y el carácter tecnológico de esta primaria se nota en todas partes. En las paredes y en los techos del salón de clases hay cámaras y micrófonos que graban la jornada escolar. Las tareas son llamadas “playlists”, los estudiantes acceden a ellas desde sus iPads. No hay calificaciones, las métricas del desempeño se envían a los padres a través de una app. Y hay, por supuesto, una impresora 3D, que los niños usaron hace poco para diseñar dulces.

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 Ejmplos de las actividades: diseñar dulces con impresoras 3D y descubrir cómo funcionan aparatos, por ejemplo, viejos teléfonos.

 

ME. Una escuela con el ADN de Google.

“Hemos construido un sistema operativo para un sistema escolar del siglo 21”, dice Ventilla. La premisa de AltSchool es abandonar la noción tradicional del plan de estudios, y en su lugar utilizar las herramientas de captura y análisis de datos para adecuar la enseñanza a cada estudiante.

Esta mezcla de Google y Montessori suena maravillosa o espantosa, dependiendo de dónde estemos en el espectro entre tradicionalista o de avanzada. Muchos padres de AltSchool trabajan en la industria de la tecnología, y dicen que les gusta la forma en que permite a sus hijos aprender de forma independiente y perseguir sus intereses.

La pregunta de los 133 millones de dólares es si el enfoque realmente funcionará. Por no hablar de si puede expandirse más allá de San Francisco y si los padres están abiertos a ser casos piloto.

“Hay una razón válida para el escepticismo”, señala John Pane, científico de Rand Corporation que estudia la eficacia de la tecnología de la educación. “Incluso si vemos resultados positivos desde el principio, no hay garantía de que sea algo escalable”.

Para Ventilla, el sistema actual ha quedado obsoleto. “El propósito principal de las escuelas es preparar a los niños para el futuro”, dice. “Por lo tanto, que las escuelas estén tan desfasadas no es sólo un problema secundario, es una falla esencial”.

En 2012, Ventilla se sentía frustrado ante las opciones que veía para la educación preescolar y primaria de su pequeña hija. Con sus hileras de pupitres y planes de estudio que se aplican a todos por igual.

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También en papel: La escuela sí usa papel y libros en las lecciones.

 

Google. (Bloomberg)

En el transcurso de unos meses renunció a Google, fundó la compañía y abrió la primera AltSchool en San Francisco. Reclutaron a tres profesores con la ayuda de Craigslist y captaron alumnos a través de publicidad enfocada a padres con anuncios en Google y Facebook.

Las diferencias entre AltSchool y una típica escuela pública de Estados Unidos son profundas. Las clases involucran la última tecnología, Macbooks para los maestros, Chromebooks o iPads para los estudiantes, proyectores de primera, televisores de pantalla plana, materiales para actividades artísticas, y (sí) libros de papel. Un ingeniero trabaja tiempo completo desplazándose de una escuela a otra para llevar a cabo experimentos científicos. Hay instrumentos musicales y también una habitación tranquila para estudiantes que quieren un tiempo a solas.

AltSchool utiliza un software desarrollado por ingenieros contratados de empresas como Google y Zynga que personaliza la enseñanza de cada estudiante. La clave es cuantificar tantas métricas como sea posible: habilidades de lectura y matemáticas, intereses y motivaciones, niveles de energía y destrezas sociales. Los maestros usan los datos para determinar lo que se les enseña.

Los estudiantes que están avanzando más rápidamente en matemáticas o lectura reciben tareas que corresponden a su nivel en lugar de esperar a sus compañeros. Si un niño expresa interés en un libro, un profesor diseña una lección en torno a ese texto. Lo mismo aplica para un estudiante que quiere ser DJ o construir un dron.

La compañía planea vender esta tecnología a otros sistemas escolares una perspectiva que entusiasma a los inversionistas. “No pienso en él como un sistema de educación primaria, yo lo veo como un gigantesco sistema de software”, dice Lars Daalgard, socio en Andreesen Horowitz, uno de los principales financiadores.

Los críticos como Larry Cuban, profesor emérito de educación en la Universidad de Stanford, dudan que AltSchool logre expandirse.

“La pregunta es si esto puede ampliarse a otra escala”, dice Cuban. “Mi respuesta es probablemente no; por ahora es una operación boutique”.

Ventilla asegura que no está interesado en forjar un nicho. De hecho, dice que la compañía está diseñada para crecer. “Cuando vienes de un lugar como Google”, expresa, “la escalabilidad se une a tus venas”.