Enfoques

Un reto: canalizar el ocio de los niños en las vacaciones

Expertos advierten que hoy son más autosuficientes, tecnológicos, bilingües, sofisticados y mejor informados. Los menores se desarrollan en una sociedad de adultos, considera especialista.
Miriam De Regil
16 julio 2014 21:53 Última actualización 17 julio 2014 5:0
Niños (Miriam De Regil)

El desarrollo de los niños que habitan en las grandes ciudades demanda actividades dirigidas a aprovechar mejor la información que poseen. (Miriam De Regil)

CIUDAD DE MÉXICO. Durante más de cuatro semanas, casi 26 millones de niños en el país tendrá que desarrollar actividades que les permitan canalizar toda la energía y conocimientos que tienen.

Sólo en el DF, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, viven más de un millón 937 mil 538 niños.

Estos pequeños, según los especialistas, a diferencia de otras generaciones hoy son autosuficientes, tecnológicos, bilingües, informados, sofisticados, con múltiples actividades extra escolares, comprometidos con el cuidado del medio ambiente y con temas relacionados con los derechos humanos, capacidades diferentes y con aquellos relativos a la diversidad sexual.

Y pese a que todos los niños tienen el mismo nivel de madurez neurológica, el desarrollo social de los que habitan el Distrito Federal es muy diferente al resto de los que viven en otras ciudades y áreas rurales, pues sólo las mayores posibilidades de acceso a información, tecnología y disciplinas les permiten evolucionar más rápido, explicó Rocío Romero, psicoterapeuta de la Universidad Autónoma Metropolitana.

La especialista destacó que los infantes están creciendo en una sociedad de adultos.

“En muchas ocasiones por las responsabilidades que tienen los padres, los pequeños asumen roles que no deberían ser para ellos, como el cuidado no sólo de sus hermanos, sino de sus hogares”.

Para Carlos Welti, sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México, la transformación que se ha dado en la población infantil tiene que ver sin duda con la evolución de las sociedades y a las nuevas tecnologías de la información.

“Esto ha transformado los patrones de comunicación, las relaciones no solamente entre los niños, sino entre ellos y sus mayores. En otro momento los vínculos que se establecían entre los individuos eran de contacto, de cara a cara y esto se ha cambiado radicalmente por las nuevas tecnologías, sobre en las áreas urbanas, donde los niños viven ya con estos aparatos que les amplían sus horizontes”.

Welti aseguró que la globalización también incorpora a la población infantil a un conocimiento de las cosas “de primera mano”, lo cual se traduce en un sector más despierto y cada vez más informado.

CASOS SINGULARES

Mateo al igual que otros pequeños en el DF cuenta con una familia homoparental, un modelo cada vez más común. “A Mateo le tocará enfrentar la decisión que nosotros, sus padres tomamos”, explicó Antonio Medina, quien junto con su pareja Jorge tuvo que pasar un sinnúmero de trámites y exámenes para poder adoptar al niño, quien es su motor y mayor responsabilidad.

“Entre más aculturizados estén los niños, y el término aculturizar se refiere a tener más contacto con otros estilos de vida y formas de pensar, ello les permitirá ser más flexibles, entender mejor a otros, trabajar en equipo y hacer más llevaderas las relaciones interpersonales”, anotó Katia Villafuerte. psicóloga del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe.

Adamary, de 11 años, conoce bien sus derechos como niña y sabe de sus límites, pero le gusta enfrentar a su mamá, quien constantemente lucha para marcar las reglas y no perder la autoridad.

“Me gusta la escuela y ser libre, también me gusta ir a la danza árabe. Tengo un compañero en el salón que no puede ver muy bien y tiene problemas de aprendizaje, a él todos le ayudamos siempre y sabemos respetar porque es igual que todos nosotros, sólo que tiene un problema”, destacó.

Leonardo concluyó el primer grado de primaria y le gustan los dragones así como leer. A través de la lectura conoce nuevos mundos y personajes mitológicos.

Desde que nació, sus papás han sabido combinar sus actividades laborales con su cuidado y educación en un ambiente no autoritario, pero sí con reglas.

A su corta edad, sabe distinguir la importancia de la comunicación y convivencia con la familia. “Los juegos de video me gustan pero hay horarios para poder usarlos, jamás lo hago cuando estoy con la familia porque me aleja de ellos”.

Adnachiel, de 11 años, practica artes marciales y se hace cargo de su hermana de nueve cuando su mamá está trabajando; dice que sin la tecnología no podría vivir, pues gracias a ella puede comunicarse, divertirse y aprender.

NIÑOS MONTESSORI

Los colegios Montessori impulsan con éxito un método en el que el crecimiento del niño se desarrolla en un ambiente de libertad.

Sin embargo, Regina Conoves, coordinadora del colegio Montessori San Jerónimo, aclaró que “es importante no mal interpretar el sistema”, ya que “aquí los niños tienen la posibilidad de escoger de entre un trabajo y otro, pero no es que puedan venir a hacer lo que se les ocurra. Al contrario es un sistema con límites muy específicos, donde los niños pueden elegir”.

Conoves indicó que hoy en día los infantes se enfrentan a un mundo mucho más abierto y permisivo.

Al respecto, Katia Villafuerte comentó que los niños “tienen una cantidad de información abrumadora y tenemos que generar mecanismos para poder guiarlos hacia un mejor manejo de ella”.

Welti resaltó que los niños de las grandes ciudades forman parte de núcleos familiares reducidos, a veces son hijos únicos, aunque en muchos casos tienen a sus dos padres; lo que marca una diferencia frente a otras localidades donde está presente únicamente la madre, ya que el papá emigra en búsqueda de nuevas oportunidades laborales.