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Sweetie, la ‘niña’ que identificó a mil pedófilos

Con apenas 10 años, Sweetie fue contactada por 20 mil personas en internet y reunió pruebas contra mil sospechosos de pedofilia; lo mejor: Sweetie no es una niña real sino un avatar generado por una ONG holandesa.
Bloomberg
17 abril 2014 20:57 Última actualización 18 abril 2014 13:19
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Sweetie, avatar generado para atrapar pederastas. (Terre des Hommes Nederland)

Sweetie, avatar generado para atrapar pederastas. (Terre des Hommes Nederland)

Sweetie se parece mucho a otras desafortunadas jóvenes filipinas. Con apenas 10 años, según muestra su perfil de usuario, pasa sus días online atendiendo solicitudes de hombres que le ofrecen dinero por llevar a cabo actos sexuales frente a la cámara. Cuando se conecta, le llueven invitaciones –“¿Trabajas?” o “Me gustan las niñas de tu edad”- de extraños ansiosos por verla desplegar un show privado a través de Skype o Yahoo! Messenger.

A diferencia de sus pares, Sweetie es, sin embargo, un avatar generado por computadora que fue creado por un grupo holandés sin fines de lucro con el propósito de desenmascarar a predadores sexuales en Internet.

Alrededor de 20 mil personas contactaron a Sweetie durante las ocho semanas que estuvo online el año pasado, en tanto investigadores en un depósito de Ámsterdam oprimían teclas para hacerle mover la cabeza, mirar atentamente o ajustaban su Webcam. Después de atraer a hombres con esa animación híper-realista, el grupo reunía correos electrónicos, páginas de Facebook y fotos de rostros, y entonces interrumpía el contacto antes de que Sweetie comenzara sus actos sexuales. Luego entregó a Interpol expedientes correspondientes a mil sospechosos en montones de países.

En tanto, Internet hace que cada vez resulte más fácil encontrar y distribuir pornografía infantil, empresas y organizaciones están creando herramientas tecnológicas para combatirla. Microsoft Corp. tiene software que compara fotos, aunque hayan sido retocadas, para que la policía pueda concentrarse en nuevas imágenes que aparecen online. Photoshop de Adobe Systems Inc. ayuda a identificar a víctimas con herramientas que ajustan imágenes para extraer pistas. Google Inc. bloquea términos de búsqueda relacionados con pornografía infantil. Y Thorn, una fundación respaldada por actores de Hollywood, ha creado una base de datos para rastrear imágenes conocidas de abuso sexual infantil y retirarlas de la red.

‘POTENCIAL ILIMITADO’

“La tecnología cuenta con un potencial ilimitado para ayudar a resolver el problema”, dijo Mick Moran, responsable de la unidad de Crímenes contra Niños de Interpol en Lyon, Francia.

Actualmente, los pedófilos se reúnen en foros de Internet, redes entre pares y sitios web ocultos. La Oficina Federal de Investigaciones de los Estados Unidos estima que en cualquier momento del día hay unos 750 mil predadores online. Las víctimas, encontradas con frecuencia en espacios de chateo y en redes sociales, cada vez son más jóvenes y el abuso más violento.

Una de las tendencias más preocupantes es el mal uso de la cámara de Internet. En tanto el acceso a Internet se difunde en países como Filipinas, Tailandia y Sri Lanka, niños que son apenas bebés son acosados y violados por encargo por familiares y grupos criminales para clientes al otro lado de la lente. La policía de Filipinas dice que miles de niños han resultado víctimas de esa manera.

En una represión poco frecuente de este tipo de abuso, las autoridades del Reino Unido, Estados Unidos y Australia arrestaron en enero a 29 adultos e identificaron a 15 niños filipinos en un caso que comenzó cuando se hallaron grabaciones en la computadora de un delincuente sexual registrado en Inglaterra.

“Es una nueva industria artesanal”, dijo Hans Guyt, responsable de proyectos especiales en Terre des Hommes, el grupo de derechos de los niños que creó el avatar Sweetie con una empresa de animación local que prefiere mantener su anonimato. “Es alimentada por la pobreza local y predadores del mundo entero que disponen de cien dólares para ver cómo violan a un niño”, dijo Guyt en un café a unas pocas cuadras del famoso distrito rojo en Ámsterdam.