Enfoques

Sin registro, 2 mil 600 presas en la república

Autoridades tienen reconocidas oficialmente ahora sólo cinco mil 400 presas en 29 estados; sin embargo, se sabe que existen unas ocho mil, señala Felipe Arreguín Cortés, subdirector general técnico de la Comisión Nacional del Agua.
Miriam del Regil
20 julio 2014 19:55 Última actualización 21 julio 2014 7:5
Presa.

Presa.

Unas dos mil 600 presas no se encuentran registradas, lo cual representa un potencial peligro para la población, particularmente para quienes habitan en las inmediaciones de los complejos hidráulicos, ya sea porque las infraestructuras cuentan con diseños inadecuados, o por los posibles desbordamientos, filtraciones y rupturas.

De igual manera, el 35 por ciento de los 100 embalses más grandes del país cumplieron ya su vida útil.

Felipe Arreguín Cortés, subdirector general técnico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), confirmó que las autoridades tienen reconocidas oficialmente ahora sólo cinco mil 400 presas en 29 estados; sin embargo, se sabe que existen unas ocho mil.

“Tenemos que estar buscándolas”, para poder registrarlas y monitorearlas. “La meta es que todas estén ubicadas”, dijo.

El mantenimiento “es el gran problema”, ya que es tema en el que Conagua insiste constantemente con los operadores para que exista un funcionamiento seguro.

Arreguín subrayó que los responsables de las presas son los administradores, por ello, Conagua sólo los puede vigilar”.

De las cinco mil 400 presas, el 34 por ciento son administradas por Conagua, quien destina al año unos cuatro mil millones de pesos para su mantenimiento. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) es responsable del dos por ciento, mientras que los gobiernos y municipios se hacen cargo del siete por ciento de los embalses, y los particulares administran el 26 por ciento, “pero también aún hay haciendas que tienen presas, y ellas representan cuatro por ciento”, informó.

URGE MONITOREAR A TODAS

En opinión de Agustín Felipe Breña Puyol, investigador del departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, el hecho de que más de dos mil presas no estén hoy identificadas o registradas por la autoridad es un verdadero problema; pues este tipo de infraestructura hidráulica debe contar, además de un plan de construcción, con un programa de operación y mantenimiento.

“De lo contrario, se puede presentar o repetir escenarios que ya hemos visto”, e incluso, advirtió podrían ser casos peores, “sobra ver lo que han provocado solamente las grandes lluvias registradas hasta ahora, pero también un mal manejo, mantenimiento o abandono de las presas puede provocar una catástrofe por fallas o por el envejecimiento de sus estructuras, diseño inadecuado y falta de mantenimiento”, insistió.

A las fallas de operación, destacan expertos, se suma el deterioro de las cortinas, las filtraciones y el desconocimiento de la cantidad de sedimentos que se encuentran acumulados en el fondo de las presas, lo cual puede incidir en la calidad del líquido resguardado.

El especialista de la UAM anotó que México está muy atrasado en estándares de construcción de infraestructura hidráulica, pues basta recordar las fallas que han salido a relucir en los últimos años.

Según la Comisión Internacional de Grandes Presas (ICOLD, en inglés), las cortinas de más de 15 metros de altura o almacenamiento de más de un millón de metros cúbicos de agua, se consideran presas y deben ser monitoreadas.

Para la Conagua, los principales tipos de cortinas que existen en el territorio son de tierra, materiales graduados y enrocamiento en 55 por ciento de todas las obras. El segundo gran grupo corresponde a las cortinas con sección de gravedad, seguidas por las de contrafuertes o machones, con 32 y 7 por ciento, respectivamente.

OBRAS QUE ENVEJECEN


Un análisis de Breña Puyol advierte que 35 de las 100 presas más grandes de México, ya sobrepasaron su vida útil; “es decir ya tienen más de 60 años, pero las autoridades gubernamentales no han hecho, ni anunciado nada al respecto.

“Existen metodologías y esquemas de reingeniería con las que se puede prolongar la vida de estos embalses, pero en México realmente no hay nada”, indicó.

Entre las presas que han rebasado la vida útil de 65 años están: La Angostura (1942), Valle de Bravo (1944), Santa Lucía (1926), La Boquilla (1916) y Valsequillo (1946).