Enfoques

Política de hijo único golpea el futuro chino

En la provincia china de Rudong, el gobierno inició hace medio siglo su política de un solo hijo, una medida política que intentó frenar la sobrepoblación.
Bloomberg
25 marzo 2015 23:32 Última actualización 26 marzo 2015 7:13
Enfoques. Política de hijo único golpea el futuro chino.

Un hombre en una de los muchas casas para ancianos de Rudong. (Bloomberg)

Mientras juega cartas, el campesino Si Jinxin de 58 años de edad hace una pregunta que preocupa a millones en China: “¿Qué haremos cuando seamos viejos?”

Si proviene de un condado rural en la costa este, el primero que tendrá que responder a esa pregunta: Rudong. Fue aquí, hace medio siglo, que China inició su política de un solo hijo, una medida política para frenar la sobrepoblación.

“Rudong fue muy eficaz en aplicar la política de planificación familiar”, dice Si, que sólo tiene una hija que vive a unos 200 kilómetros de distancia de la ciudad. “Ahora somos nosotros los que perdemos”.

En el norte de Shanghái, los cuadros comunistas abrazaron el llamado a contener la creciente población una década antes de que se convirtiera en política nacional en 1979. El resultado es que Rudong es una ventana al futuro, un lugar de ancianos, escuelas cerradas y un número cada vez mayor de asilos.

“China pronto tendrá más lugares como Rudong”, advierte Wang Feng, profesor de sociología en la Universidad de California en Irvine. “Es un microcosmos de la rápida transformación demográfica y económica que China ha experimentado en las últimas décadas”.

Mientras China envejece, el primer ministro Li Keqiang lidia con una desaceleración económica. Li fijó este mes un objetivo de crecimiento para 2015 del 7 por ciento, la expansión más débil desde 1990, en medio de una crisis inmobiliaria y exceso de capacidad industrial.

Naciones Unidas prevé que la reserva de trabajadores del país entre los 15 y 59 años de edad disminuya en 61 millones para 2030. Eso equivaldría aproximadamente a perder las poblaciones activas combinadas de Reino Unido y Francia.

Con menos trabajadores y más jubilados, el crecimiento promedio caerá por debajo del 4 por ciento para entonces, señaló Yi Fuxian, autor del libro “A Big Country with an Empty Nest”, que critica la política del hijo único.

172 CENTENARIOS

En Rudong, casi el 30 por ciento del millón de habitantes del condado es mayor de los 60 años, la tasa más alta del país y casi el doble del promedio nacional, según datos del gobierno local. Entre ellos hay 172 que superan los 100 años.

En el municipio de Juegang, Tang Ruiying fundó un jardín de niños en 2001 y matriculó a 400 estudiantes; ahora solo tiene 240.

“Rudong tiene mucha población sexagenaria y septuagenaria”, dice Tang. “Será una carga muy difícil para los hijos únicos cuando nos hagamos mayores.

¿Cómo van a cuidar de los ancianos?”

Como ocurre en casi toda la China rural, la ausencia de jóvenes también está ligada a una migración de trabajadores a las ciudades en las últimas dos décadas.

Shanghái, a dos horas en coche de Rudong, vio aumentar su población a más de 24 millones en 2013 a pesar de tener una de las tasas de natalidad urbanas más bajas del mundo. Ello se debe a que en la ciudad hay casi 10 millones de migrantes, según el gobierno local. En 2002 Shanghái tenía 16 millones de habitantes, entre ellos 2.7 millones de migrantes.

En la migración, muchos dejaron a sus hijos al cuidado de los abuelos. El término “Liushou ertong”, literalmente los niños dejados atrás, es una frase común.

De hecho, en el jardín de infantes de Tang se imparten cursos sobre cómo criar a los niños y los festivales están dirigidos a los abuelos.

NATALIDAD EN PICADA

De 1971 a 1978, la tasa de natalidad de Rudong se redujo a la mitad, de 25 a 13 nacimientos por cada mil habitantes, dijo Zhu Meiying, quien dirigió la campaña de planificación en el municipio Huafeng de Rudong entre 1971 a 2005.

No había escape, recuerda Jiang Buying, propietaria de una residencia de ancianos en el poblado de Dingjiadian. “Si huías a Shanghái, iban a buscarte a Shanghái. Si huías a Beijing, hasta allá te perseguían”, cuenta. Las embarazadas con un segundo hijo eran multadas o les confiscaban sus viviendas, dice.

El resultado hoy es un número cada vez mayor de hogares de ancianos, como el de Jiang, que fundó en 2012 con cuatro camas. Hoy cuenta con 80 en cuatro edificios.

Rudong tiene unas 40 residencias de ancianos y sólo la municipalidad de Nantong tiene planes de añadir cuatro mil camas este año.

IDEOLOGÍA ARRAIGADA

Pese a la disminución de la población en edad de trabajar, el gobernante Partido Comunista se ha resistido a abandonar una ideología arraigada por décadas.

El gobierno sólo relajó las reglas como parte del proyecto político del presidente Xi Jinping anunciado en 2013. Ahora las parejas en las que uno de los padres es hijo único tienen permitido un segundo bebé, además de las excepciones que se aplican desde hace tiempo, como con los grupos minoritarios.

Pero es un cambio que tal vez ha llegado demasiado tarde y sirva de poco.

China tiene mil 360 millones de personas y sólo 11 millones de parejas son elegibles para tener un segundo hijo con la nueva normativa, y de ellas únicamente 690 mil habían realizado los trámites al término de agosto, según datos de la comisión de planificación familiar.

En una sociedad que durante décadas aprendió que las familias numerosas eran decadentes, y donde el costo de criar a un niño se ha disparado, la tasa bruta de natalidad sigue disminuyendo. Entre 2015 y 2020 descenderá a 12.2 nacimientos por mil habitantes, desde 13.4 en los últimos cinco años, según estimaciones de la ONU.

El coeficiente de dependencia de personas de la tercera edad, esto es, la relación entre aquellas personas de 65 años o más por cada 100 en edad de trabajar, se triplicará para 2050 hasta alcanzar 39.